Examen de los tratamientos históricos
Aunque se puede utilizar la historia en cualquiera de las etapas del proceso metodológico, este parece ser un momento particularmente adecuado. Un papel importante es ayudarnos a aislar la esencia de la doctrina en consideración. Cuando menos, el examen de estas distintas interpretaciones debería ofrecer un elemento de humildad y de indecisión en el compromiso con nuestro propio punto de vista. También deberíamos ser capaces de detectar entre las muchas variantes ese elemento común que constituye la esencia de la doctrina, aunque debemos tener cuidado en no asumir que el denominador común más bajo es necesariamente la esencia.
La teología histórica puede tener una utilidad directa en la construcción de nuestra expresión de la teología. Estudiando un periodo muy similar al nuestro podemos encontrar modelos que se pueden adaptar a las formulaciones doctrinales modernas. O podemos darnos cuenta de que algunas expresiones actuales son sólo variaciones de ejemplos anteriores del mismo punto de vista básico. Podemos ver cuáles fueron las implicaciones al menos en lo que se refiere a consecuencias históricas.
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