Diferentes interpretaciones de la salvación

A lo largo de los años se han desarrollado diferentes interpretaciones de la salvación, resaltando distintos aspectos de la misma. Hay cinco interpretaciones que se han destacado por encima de las demás. La teología de la liberación resalta un nuevo orden económico y social. La teología existencial enfatiza el cambio en la visión que el individuo tiene sobre la vida. La teología secular cree que la salvación llega cuando los individuos se alejan de la religión para resolver sus problemas. El catolicismo romano actual ha desarrollado un punto de vista más amplio sobre la salvación que el tradicional. La posición evangélica mantiene que se produce un cambio total en el individuo que luego pasa por la santificación hasta llegar a la glorificación.

El antecedente a la salvación: la predestinación

De todas las doctrinas de la fe cristiana, desde luego una de las más enigmáticas y menos entendidas es la de la predestinación. Para muchos resulta oscura e incluso extraña. Para otros, es una incursión innecesaria en algo que excede la capacidad de entendimiento humanoEs necesario definir con precisión lo que se quiere decir con el término predestinación. Aunque algunos lo utilizan de forma intercambiable con “predeterminación” y “elección”. La predestinación es la elección que Dios hace de las personas para la vida eterna o para la muerte eterna. Históricamente la doctrina se originó con la controversia entre Agustín y Pelagio, entre otros. Recibió un nuevo impulso en la Reforma y continúa hasta el presente. En esta sección se sugiere una solución significativa.

El principio de la salvación: aspectos subjetivos

La salvación consta de tres pasos: el llamamiento efectivo, la conversión y la regeneración. Mediante el Espíritu Santo, Dios llama al no creyente a la salvación. La respuesta humana a ese llamamiento implica darle la espalda al pecado y poner la fe en Cristo. La fe incluye creer. Dios responde regenerando a la persona con una nueva vida en Cristo. Sólo podemos maravillarnos ante la obra de Dios de salvarnos y regenerarnos como seres espirituales.

El principio de la salvación: aspectos objetivos

Hay tres elementos esenciales entre los aspectos objetivos de la salvación: la unión con Cristo, la justificación y la adopción. La unión con Cristo es un término que por lo general incluye a todo lo referente a la salvación. También es específico, refiriéndose a una relación íntima con Cristo, similar a una relación de matrimonio entre esposos. En la justificación Dios atribuye la rectitud de Cristo al creyente, que anula el juicio de Dios sobre el creyente. Finalmente, la adopción significa que el creyente justificado realmente recibe el estatus de favor con Dios y es adoptado en la familia de Dios.

La continuación de la salvación

Tras la obra milagrosa de la salvación, Dios continúa el proceso transformador para hacer al creyente a la imagen de Cristo. La santificación es el proceso de apartarse del pecado para convertirse en santo y llevar una vida libre de pecado. Aunque esto no se consiga en esta vida, es el objetivo. La obra santificadora de Dios se lleva a cabo mediante diferentes procesos, incluyendo la unión con Cristo y la separación.

La finalización de la salvación

La finalización de la salvación se encuentra en las doctrinas de la perseverancia y la glorificación. Perseverancia significa que Dios hace posible que el creyente siga manteniendo la fe el resto de su vida. También significa que el creyente necesita demostrar la salvación asemejándose más a Cristo. La glorificación se consigue en la vida futura, cuando seamos lo que Dios pretendía que fuéramos.