Glorificación

La etapa final del proceso de salvación se denomina glorificación. En palabras de Pablo, aquellos a los que Dios: “antes conoció, también los predestinó para que fueran hechos conformes a la imagen de su Hijo... y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó” (Ro. 8:29-30). La glorificación es un punto en el que la doctrina de la salvación se superpone a la doctrina de las últimas cosas, porque mira más allá de esta vida hacia el mundo que ha de venir. Este tema no se trata mucho en los textos normales de teología, y todavía menos en los sermones, aunque tiene mucha importancia práctica porque ofrece a los creyentes ánimo y fortalece su esperanza.

La glorificación es multidimensional. Implica tanto la escatología individual como la colectiva. Abarca la perfección de la naturaleza espiritual del creyente individual, que se produce con la muerte, cuando el cristiano pasa a estar en presencia del Señor. También implica la perfección de los cuerpos de todos los creyentes, que se produce en el momento de la resurrección en conexión con la segunda venida de Cristo. Incluso implica la transformación de la creación entera (Ro. 8:18-25).