La doctrina de la creación
Hay varias razones para hacer un estudio cuidadoso de la doctrina de la creación:
1. La Biblia le da una gran importancia. La primera frase de la Biblia es: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gn. 1:1). Aunque el orden de tratamiento no es un indicador infalible de su relativa importancia, en este caso parece claro que Dios pensó que el hecho de la creación tenía la suficiente importancia como para ponerlo en primer lugar. Es una de las primeras afirmaciones en el evangelio de Juan, el de orientación más teológica de todos los evangelios del Nuevo Testamento. “En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Este estaba en el principio con Dios. Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho” (Jn. 1:1-3). La doctrina de la creación se encuentra en el capítulo de la fe de Hebreos “Por la fe comprendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (11:3). Y en la gran visión del futuro en el Apocalipsis, los veinticuatro ancianos adoran al Dios Todopoderoso en parte porque es el Creador: “Señor, digno eres de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apoc. 4:11). La obra creativa de Dios juega un papel muy importante en la presentación bíblica de Dios.
2. La doctrina de la creación ha sido parte significativa de la fe de la iglesia; ha sido un aspecto muy importante de su enseñanza y predicación. El primer artículo del Credo de los Apóstoles dice: “Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.” Aunque este elemento particular (esto es, la frase sobre la creación) no estaba en la primera forma del credo, sino que fue añadida más tarde, no obstante es significativo que en una formulación tan breve como el Credo de los Apóstoles, la creación muy pronto fuera considerada lo suficientemente importante como para ser incluida.
3. Nuestra forma de entender la doctrina de la creación es importante por su efecto en nuestra forma de entender otras doctrinas. Los humanos fueron creados por Dios como seres separados, no como algo que emanó de él. Como toda la naturaleza fue creada por Dios y declarada buena por él, no hay mal inherente en ser material en lugar de espiritual. Estas distintas facetas de la doctrina de la creación nos dicen mucho sobre el estatus humano. Es más, como el universo es obra de Dios y no una mera casualidad, podemos deducir algo sobre la naturaleza y la voluntad de Dios examinando la creación. Alterar la doctrina de la creación en cualquier punto, es alterar también estos otros aspectos de la doctrina cristiana.
4. La doctrina de la creación ayuda a diferenciar el cristianismo de otras religiones y cosmovisiones. Aunque se podría pensar que en la raíz hay similitudes entre el cristianismo y el hinduismo, por ejemplo, un examen más profundo revela que la doctrina cristiana de Dios y la creación es bastante diferente de las enseñanzas sobre Brahman-Atman del hinduismo.
5. El estudio de la doctrina de la creación es un punto de diálogo potencial entre el cristianismo y las ciencias naturales. A veces el diálogo ha sido bastante agitado. El gran debate de la evolución de principios del siglo XX deja claro que mientras la teología y la ciencia tienen cursos paralelos la mayor parte del tiempo, sin tocarse en ningún tema común, el tema del origen del mundo es un punto en el que se encuentran. Es importante entender cuál puede ser el encuentro entre el cristianismo y la ciencia biológica (la teoría de Darwin sobre la evolución), pero también la idea de la evolución creativa de Henri Bergson o la filosofía del proceso de Alfred North Whitehead.
6. Hay que entender cuidadosamente la doctrina de la creación porque a veces ha habido serios desacuerdos dentro de los círculos cristianos. En la controversia modernista-fundamentalista de principios del siglo XX, el problema era en gran parte evolución versus creación. Hoy, en contraste, parece haber disputas internas dentro del ámbito evangélico entre la teoría del creacionismo progresivo y la idea de que la tierra solo tiene unos miles de años. Hay que mirar con cuidado qué es lo que enseña específicamente la Biblia sobre este tema.
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