El canon del Nuevo Testamento
Después de cuatrocientos años de silencio profético -desde las profecías de Malaquías hasta la encarnación de Jesucristo- vuelve a obrar sobrenaturalmente el Espíritu Santo. Hay anunciaciones angélicas y cánticos proféticos. Ha llegado la suprema revelación de Dios: el Mesías prometido en las Sagradas Escrituras del canon hebreo. Robert H. Mounce señala: "Mientras que el canon del Antiguo Testamento había sido formalmente cerrado, en un sentido la venida de Cristo lo volvió a abrir. Dios hablaba otra vez. Y dado que la cruz fue el acto redentor central de Dios en la historia, el Nuevo Testamento vino a ser una necesidad lógica":
El proceso de formar el canon del Nuevo Testamento ocupó aproximadamente trescientos cincuenta años. Se escribieron los diversos libros durante el primer siglo, luego comenzaron a circular entre las iglesias y a ser reconocidos como inspirados divinamente. El surgimiento de la herejía en el segundo siglo dio un gran impulso a la iglesia para distinguir entre la literatura herética y la de los apóstoles.
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