El período apostólico

La iglesia apostólica no carecía de Escrituras: buscaba su doctrina en el Antiguo Testamento. Transcurrieron años, sin embargo, antes de que tuviera un cuerpo de su propia literatura. Al principio, los dichos del Señor Jesucristo se transmitían oralmente o por escrito y se consideraban tan autoritativos como las Escrituras del canon hebreo; en efecto, constituyeron una norma superior. Para el apóstol Pablo, un dicho de Cristo decidía tan categóricamente, como una cita escritural veterotestamentaria, toda cuestión de doctrina o ética (1 Co. 9:9; 13-14; 11:23-25; 1 Tes. 4:15). Estos dichos y relatos del Señor, sean orales o escritos, se denominaban "tradición" y fueron conservados celosamente por las iglesias, pues los Evangelios aún no se habían escrito.

Casi simultáneamente se desarrolla una nueva manifestación de autoridad: las Epístolas apostólicas. Estas "evidencian desde el principio cierto derecho ... a constituir enseñanza autorizada y adecuada en asuntos de doctrina y conducta".  Foulkes explica: "Pablo, al verse obligado a decidir sobre algún asunto, apeló a su calidad de comisionado por Jesucristo, poseedor del Espíritu divino (1 Co. 7:25, 40; Gá. 1:1, 7ss) y en esto no difirió de otros doctores apostólicos (Heb. 13:18; 3 Jn. 5-10, 12; Ap. 1:1-3)... Pablo esperaba que sus cartas se leyeran en voz alta en las iglesias".

El apóstol Pedro reconoce que las cartas paulinas están a la par con las Escrituras del Antiguo Testamento: "El amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, los cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición» (2 P. 3:15, 16)). Parece que 2 Pedro fue escrito hacia el año 64, pues al dictar su segunda carta, Pedro hace alusión a su próxima muerte (1:13) y a su intimidad con su colega en el evangelio, "nuestro amado hermano, Pablo". También sus palabras presuponen que algunas cartas paulinas ya estaban escritas y que circulaban.

En cuanto a la colección de corpus paulina, es probable que se llevara a cabo cerca de 80-85 d.C. en Asia Menor, y que de una vez gozara de gran prestigio... No obstante, a fines del siglo primero no existía el concepto de "canon escritural", como si la lista de los libros sagrados estuviera completa. A medida que el cristianismo se extendía, y los apóstoles comenzaban a morir (además el retorno del Señor no se producía), se hizo necesario tener material escrito confiable para la instrucción de los nuevos convertidos y para proveer un relato fidedigno de la vida y ministerio de Jesucristo al testificar a los gentiles.

 

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