El Nuevo Ateísmo

La fe en Jesucristo y los valores para la vida del ser humano que de ella se desprenden, están siendo cuestionados y atacados en la actualidad. No solamente por parte de ciertos fanatismos religiosos, como el procedente de algunos grupos extremistas islámicos, sino también por otro tipo de fanatismo antirreligioso, el de unos intelectuales anglo-americanos que se hacen llamar: Los Cuatro Jinetes. Me refiero a Richard Dawkins, Sam Harris, Christopher Hitchens y Daniel Dennett. No son los únicos, pero sí los más vehementes y significativos. Durante las últimas décadas, estos militantes del ateísmo radical han venido produciendo montones de best-sellers con el único propósito de acometer contra la religión y, en particular, contra la visión cristiana de la vida. Algunos de sus títulos más característicos traducidos al español son: "El espejismo de Dios" (Richard Dawkins), "El fin de la fe" (Sam Harris), "Dios no es bueno" (Christopher Hitchens), "Romper el hechizo" (Daniel Dennett).

El biólogo Richard Dawkins escribe: “Si se acepta la premisa objetiva de la religión -la hipótesis de Dios- es insostenible. Casi seguro que Dios no existe." Por su parte, el filósofo Sam Harris escribe: “No necesitamos abrazar ningún mito para estar en comunión con la profundidad de nuestras circunstancias. No necesitamos adorar a ningún Dios para vivir extasiados por la belleza y la inmensidad de la creación. (...) Los días de nuestras identidades religiosas están claramente contados." El otro filósofo y economista, Christopher Hitchens, dice: “Dios no creó al ser humano a su imagen y semejanza. Evidentemente, fue al revés, lo cual constituye la sencilla explicación para toda esta profusión de dioses y religiones y para la lucha fratricida, tanto entre cultos distintos como en el seno de cada uno de ellos, que se desarrolla continuamente a nuestro alrededor y que tanto ha retrasado el progreso de la civilización." Y, por último, el cuarto jinete, el filósofo Daniel Dennett, afirma: “... el Dios que recompensa la bondad en el cielo es notablemente parecido al héroe de la canción popular ‘Papá Noel viene a la ciudad’."

Es curioso, pero del gran número de libros escritos por creyentes que responden a estas obras ateas en inglés, solo un pequeñísimo porcentaje ha sido publicado también en nuestro idioma español. Existe un muro ideológico en las librerías que fomentan el ateísmo.

Cinco argumentos contra Dios

Hay muchos argumentos y preguntas que aparentemente cuestionan a Dios, o a la idea de un Creador, que pueda tener el ser humano. Hemos elegido solo cinco que suelen repetirse en los coloquios y debates con estudiantes o profesores universitarios. Pero antes, me gustaría fijarme en este versículo del salmista: "Dice el necio en su corazón: No hay Dios" (Sal. 14:1; 53:1). La palabra “necio” en la Biblia significa “malvado e insensato” y no se refiere exactamente a lo que hoy llamaríamos un “ateo teórico” que no cree intelectualmente en Dios.

Actualmente existe el mito del ateo virtuoso que implicaría casi siempre la no culpabilidad de su ateísmo. Muchos creen que si el verdadero cristiano es el hombre o la mujer justos, entonces los verdaderos incrédulos serían los malvados, y no necesariamente los ateos, y, por tanto, un ateo honesto podría ser un buen cristiano, aunque no lo supiera. Personalmente me parece que no puede darse un comportamiento ético auténticamente cristiano, una vida moral plena, si se prescinde por completo de Dios. Pero este es otro tema.

El ateo no es un enemigo al que hay que derrotar. Debemos argumentar contra las ideas ateas, no rechazar a las personas que no creen en Dios. De hecho, la Biblia no suele contemplar el caso de alguien que niegue seriamente la existencia de Dios. El “necio” -a que se refiere el salmista- es, más bien, el “ateo práctico”; aquel que, aunque pueda creer, vive como si Dios no existiera y, por tanto, no lo busca. El “necio” de la Biblia se opone a “sabio”, que es el que teme a Dios, guarda sus mandamientos y se aparta del mal. Esto queda claro en otro salmo: "El malo (=malvado), por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos" (Sal. 10:4). Es aquél que piensa para sus adentros. “Dios no me va a pedir cuentas”. Hoy hay gente que piensa mucho, pero Dios no está en ninguno de sus pensamientos y creen que Dios no les va a pedir cuentas.