¿Qué opinan los creyentes sobre el Nuevo Ateísmo?

Lo que el Nuevo ateísmo entiende por “Dios” -cuando lo niega- no tiene nada que ver con lo que entienden la fe y la teología cristianas. Dawkins, por ejemplo, se refiere a las distintas opiniones humanas acerca de la existencia del Sumo Hacedor y propone un espectro de siete probabilidades que irían desde el teísmo fanático al ateísmo radical. Dice: “Vamos, pues, a tomar en serio la idea de un espectro de probabilidades y a colocar las opiniones humanas acerca de la existencia de Dios a lo largo de ese espectro, entre los dos extremos de certeza opuestos.”. El resultado de su encuesta es el siguiente:

  1. Fuertemente teísta: “Yo no creo, yo sé” 100% de probabilidades.

  2. Posibilidades muy altas pero inferiores al 100%: “No estoy seguro, pero creo”

  3. Poco más del 50%: “Estoy muy dudoso, pero creo”. Técnicamente agnóstico.

  4. 50% Agnóstico imparcial.

  5. Menos del 50%: “Agnóstico inclinado al ateísmo”.

  6. Muy pocas posibilidades. Algo más del 0%.

  7. Fuertemente ateo: “Sé que no hay Dios”.

Él se confiesa ateo de facto y se incluye en la sexta opinión: “No estoy totalmente seguro, más pienso que es muy improbable que Dios exista y vivo mi vida en la suposición de que Él no está ahí.” 

Pues bien, yo creo que esta manera de intentar resolver la existencia de Dios como un simple cálculo de probabilidades en función de lo que piensa la gente es el principal error que atraviesa toda la obra atea de Dawkins.

La existencia de Dios no es cuestión de probabilidades. Él existe o no existe. No podemos tratarlo como si se fuese un ser físico o un fenómeno perteneciente al mundo natural. Lo que entra en el ámbito de las probabilidades son aquellas cosas que se consideran contingentes, es decir, que no tienen por qué existir necesariamente. De hecho, todo es contingente menos Dios que es necesario.

El universo existe pero podría no haber existido, por tanto es contingente. Pero Dios, si existe, es necesario y eterno por definición. Esta matización, desde luego, no demuestra que su existencia sea real, pero deja claro que existir eternamente y ser Dios son conceptos inseparables. Por tanto, es tan absurdo preguntarse “¿cuál es la probabilidad de que Dios exista?” como cuestionarse “¿cuál es la probabilidad de que los gnomos (=enanitos) del bosque lleven un gorro rojo?”. Otra pregunta incoherente que se formula el Nuevo ateísmo es: ¿Quién diseñó al Diseñador? ¿Quién creó a Dios?

La hipótesis de un ‘Diseñador diseñado’ está cargada de una suposición inaceptable, a saber, que Dios es creado. Es como hablar de un círculo cuadrado, de un soltero casado o de una mitad entera. Son dos conceptos mutuamente excluyentes. En el momento en que empezamos a hablar de un Dios creado, estamos refiriéndonos a un no dios, o en términos cristianos, a un ídolo.

No hay tal cosa como un Dios creado. Dios es -por definición- eterno y por lo tanto, no creado. No es sorprendente que Dawkins no crea en Dios, si el Dios en el cual no cree es un Dios creado. No existe ningún cristiano que crea en dioses creados. Por tanto, el libro de Dawkins, en vez de titularse: "El espejismo de Dios", debería llamarse El espejismo de los dioses creados. ¡El dios de Dawkins sí es un espejismo, ya que no existe!

 

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