Los padres apostólicos

En el siglo segundo se aprecian evidencias de la circulación de los Evangelios sinópticos. En los escritos de Ignacio de Antioquía (martirizado en 115) las frecuentes afinidades con Mateo parecen indicar que se ha utilizado dicha fuente. La carta de Policarpo de Esmirna, dirigida a los filipenses, demuestra que conocía a Mateo y Lucas.  Clemente y la Epístola de Bernabé, fechadas alrededor del 130 d.C., atestiguan el empleo de los sinópticos aunque contienen también material oral.

Durante el segundo siglo, la herejía del semignóstico, Marción, aceleró la formación del canon eclesiástico, ya puesto en marcha. Él repudiaba el Antiguo Testamento con su "Dios vengador de justicia" y quería sustituirlo por "el Dios de Jesucristo" y un nuevo canon en dos partes: un evangelio (Lucas} mutilado, y diez cartas paulinas (se excluyeron las Pastorales).  Las iglesias latinas reaccionaron corrigiendo la lista y añadiendo los otros tres Evangelios, Hechos y Apocalipsis. Los libros omitidos -Santiago, 2 Pedro, 3 Juan y Hebreos- son precisamente los que precisaron más tiempo para ser aceptados como canónicos. Así se formó el llamado canon muratoriano fechado alrededor del año 170.