La vida futura

Está fuera de toda duda que en esta vida hay ejemplos bastante claros de injusticia y de sufrimiento de inocentes. Si esta vida fuera todo lo que hay, entonces el problema del mal no tendría solución. Pero la doctrina cristiana de la vida futura nos enseña que habrá un gran juicio: todos los pecados serán reconocidos y también se revelarán las buenas obras. El castigo por el mal se administrará con justicia, y la dimensión final de la vida eterna será concedida a todos los que hayan respondido a la oferta de amor de Dios. Por lo tanto la queja del salmista sobre que los malos prosperan y los rectos sufren quedará satisfecha a la luz de la vida futura.

Un problema adicional para el teísmo cristiano está relacionado con la vida futura: ¿Cómo podría un Dios amoroso enviar a nadie al infierno? Tratamos esta cuestión de forma más completa en conexión con la escatología, sin embargo, es necesario señalar aquí que el pecado consiste en la elección que el hombre hace de seguir su camino en lugar de seguir a Dios. A lo largo de la vida, una persona prácticamente le está diciendo a Dios: “Déjame solo.” El infierno, la ausencia de Dios, simplemente es dar finalmente a esa persona lo que siempre ha estado pidiendo. No es Dios, sino la propia elección de la persona la que envía a esa persona al infierno.