La hipótesis de la "Eva mitocondrial"
La genética apoya la enseñanza bíblica de que Eva fue la madre de todos los seres humanos. La hipótesis genética de la “Eva mitocondrial” respalda la idea de que solo hubo una progenitora de toda la humanidad. ¿Qué es una mitocondria, para qué sirve y qué contiene que la hace tan relevante en el tema que nos ocupa? Las células de nuestro cuerpo requieren energía que obtienen por medio de reacciones químicas muy complejas. La mayoría de estas reacciones, sobre todo aquellas en las que interviene el oxígeno, ocurren en el interior de unas minúsculas bolsitas cerradas u orgánulos llamados mitocondrias. Cada célula puede contener centenares de ellas. Pero, además de esta importante función energética, la singularidad de las mitocondrias se debe a que poseen su propio material genético. Es decir, tienen un ADN circular que constituye un pequeño cromosoma parecido al de las bacterias.
Este ADN circular se llama: “ADN mitocondrial” (ADNmt), no se recombina, como el de los cromosomas del núcleo y, además, solo se transmite por vía materna: de madres a hijas. En la fecundación, el espermatozoide solo aporta sus cromosomas nucleares, ya que el ADNmt masculino queda fuera del óvulo y es eliminado. De esta manera, resulta posible rastrear la ascendencia del cromosoma mitocondrial a través de las generaciones. De la hija a la madre, de ésta a la abuela materna, la bisabuela materna, la tatarabuela materna y así sucesivamente hasta llegar a la Eva mitocondrial, el ancestro común femenino que poseía las mitocondrias de las cuales descienden todas las mitocondrias de la población humana actual.
Los evolucionistas estimaron que la Eva mitocondrial habría vivido hace unos 200.000 años. Esto era poquísimo para los paleontólogos que hablaban de millones de años. Después de analizar más de 800 secuencias mitocondriales humanas, ha sido posible reconstruir una aproximación a la primera secuencia de la Eva mitocondrial. Los resultados indican que el ser humano actual ha experimentado solo alrededor de unas 20 mutaciones desde la secuencia original de la primera mujer. Las estimaciones más recientes para la tasa de mutación en las mitocondrias humanas son de alrededor del 0,5 por generación.6 Esto significa que la mayor parte de las secuencias mutadas solo requieren unas 200 generaciones (alrededor de 6.000 años) para acumular 100 mutaciones. Lo cual significa que la secuencia de la Eva mitocondrial es exactamente la que cabría esperar desde una perspectiva bíblica. Si el ser humano tuviera más de un millón de años, como propone la teoría evolutiva, la humanidad actual debería tener una enorme diversidad mitocondrial y no sería posible detectar una secuencia de comienzo como la que se ha encontrado en la Eva mitocondrial.
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