Hipótesis del Diseño Inteligente

Después de repasar los diferentes intentos por explicar el origen de la información biológica, desde el naturalismo, es menester concluir que ninguno de ellos lo consigue. Sin embargo, nuestra experiencia humana nos sugiere que la creación de información está siempre relacionada con la actividad de la conciencia inteligente. Por ejemplo, la música que hace vibrar nuestros sentimientos nace de la sensibilidad consciente del músico. Todas las obras de arte, tanto pictóricas, como escultóricas o de la literatura universal se gestaron en la mente de sus autores. De la misma manera, las múltiples habilidades de las computadoras fueron previamente planificadas por los ingenieros informáticos que realizaron los diversos programas. La información, o la complejidad específica, hunden habitualmente sus raíces en agentes inteligentes humanos.

Pues bien, al constatar el fracaso de las investigaciones científicas por explicar, desde las solas leyes naturales, el origen de la información que evidencia la vida, ¿por qué no contemplar la posibilidad de que ésta se originara a partir de una mente inteligente, como la del Dios creador de la Biblia? Si el origen del ADN y de la vida fue un milagro de creación a partir de la nada, entonces estaría fuera de las posibilidades de la ciencia humana. Aparte de la revelación bíblica, yo creo que también desde la razón se puede concluir que, en efecto, se trata de un acto de creación divina. ¿Por qué lo creo? Porque los seres vivos muestran evidencias claras de haber sido diseñados por una mente sabia. Veamos solo cuatro de tales evidencias: el ajuste fino, los sistemas integrados, los códigos bioquímicos y la convergencia molecular.