Principio de superposición (dualidad onda-corpúsculo)

En el año 1900, Max Planck descubrió en Berlín que la luz solo podía emitirse y ser absorbida si se consideraba que lo hacía en paquetes discretos, a los que llamó cuantos (quanta). La teoría cuántica modificó todas las ideas que se tenían acerca de la materia y la radiación y se empezó a hablar por primera vez de cuantos de luz o fotones. La teoría cuántica dividió la física en dos mundos bien diferentes, el de Newton, claro y diáfano como la física clásica y este otro mundo oscuro y complicado en el que todavía nos encontramos, de la física de partículas de Heisenberg y Schrödinger.

El principio de superposición, trata de una auténtica paradoja que afirma que una misma entidad puede presentar tanto propiedades ondulatorias como corpusculares. Es decir, que un electrón o un fotón pueden comportarse unas veces como una partícula y otras veces como una onda. Esto es algo inconcebible en la física clásica, porque una partícula se considera un trozo de materia real concentrada y una onda, una especie de perturbación amorfa capaz de extenderse y desaparecer en el espacio. ¿Cómo es posible que un electrón sea a la vez una partícula y una onda? La física cuántica responde a este enigma con el ejemplo de la mente y el cerebro.

De la misma manera que la mente humana es capaz de producir impulsos neuronales y pensamientos, ¿por qué no pueden también las partículas subatómicas ser corpúsculos materiales y, a la vez, ondas de conocimiento e información? La materia contiene información y, por tanto, es producto del conocimiento. El experimento de la doble rendija de Thomas Young sirvió para ilustrar tan extraña propiedad de la materia. ¿Cómo es posible tan extraño comportamiento? ¿Acaso la materia es inteligente? ¿Está la materia ligada a la mente humana? Hasta ahora nadie ha dado una respuesta que satisfaga a todos. Se ha dicho que quizás exista una incompatibilidad entre la materia y los aparatos de medida o que, tal vez, sea la conciencia la que juega un papel determinante en este misterioso asunto. Otros están convencidos de que deben existir variables ocultas que todavía no han sido descubiertas. Incluso algunos físicos hablan de que en cada medición cuántica la realidad podría dividirse en toda una serie de mundos paralelos. Pero si la materia se comporta de manera inteligente, ¿cómo pudo originarse sin una causa también inteligente?