Creacionismo y Evolución

¿En qué se diferencia el D.I. del creacionismo y de la evolución? Esta es una pregunta muy habitual. El creacionismo sostiene que el universo fue creado por un Ser superior. Hay dos formas de creacionismo: el de la tierra joven y el creacionismo de la tierra antigua.

1. Creacionismo de la tierra joven. Interpreta el Génesis literalmente: Dios creó la tierra en seis días de 24 horas; el universo tiene entre diez y quince mil años de antigüedad y todos los fósiles del mundo son el resultado del Diluvio universal ocurrido en la época de Noé.

2. Creacionismo de la tierra antigua. Acepta la datación científica estándar, que fija la antigüedad de la Tierra en unos 4.500 millones de años y la edad del universo en unos 13.700 millones de años y los relatos de Génesis se interpretan a la luz de estos datos científicos.

Aunque los creacionistas de la tierra antigua y de la joven rechazan la macroevolución, aceptan la microevolución como el método de Dios que permite a las especies existentes adaptarse a los cambios en su medio ambiente. El D.I. no es lo mismo que el creacionismo, aunque a menudo se confunden. En vez de partir de una interpretación particular de Génesis, el diseño inteligente pretende investigar el mundo natural con métodos propios de la comunidad científica. En función de lo que el mundo natural revela de sí, los partidarios del D.I. argumentan que la inteligencia es la mejor manera de explicar la existencia de determinados patrones en la naturaleza.

En cuanto a la evolución, hay varias definiciones. Una de ellas es considerarla simplemente como un proceso de cambios en el tiempo. Otra tiene que ver con la adaptación de los organismos a los cambios de su medio ambiente. Un ejemplo común es la variación en el tamaño del pico de los pinzones, como resultado de los cambios climáticos. Hay trece tipos diferentes de pinzones en las Islas Galápagos. El tamaño del pico es una característica de las aves que cambia naturalmente cuando el medio en que viven atraviesa una sequía. Esta pequeña variación se denomina microevolución, pero no explica para nada el origen de estas aves. La controversia surge cuando de la microevolución se infiere inevitablemente la macroevolución (es decir, la evolución darwinista).

La macroevolución asume los siguientes postulados:

1. Todos los organismos remontan su ascendencia histórica a un antepasado común. Suele decirse que “tienen un antepasado común universal” o una “ascendencia común”.

2. La selección natural es el mecanismo que explica la variación aleatoria entre los descendientes de un antepasado común. Se trata de un proceso material no regulado y sin rastros de propósito ni diseño.

¿Puede la selección natural generar especies nuevas? Darwin creía que la naturaleza (no Dios) seleccionaría los organismos más aptos para sobrevivir en su medio y después reproducirse. No obstante, resulta especulativo (y se puede debatir desde el punto de vista científico) que este proceso pueda generar especies completamente nuevas, como postulaba Darwin. El mecanismo de Darwin es insuficiente, de ahí que la mayoría de los proponentes del D.I. consideren las ideas de un antepasado común con escepticismo, pero coincidan en que el mecanismo de la selección natural sobre las variaciones aleatorias es solo una explicación parcial de la historia de la vida, porque no están convencidos de que tal mecanismo darwinista sea suficiente para generar toda la complejidad y diversidad de los seres vivos. Además concuerdan en que los organismos muestran pruebas científicas y claras de un diseño.

¿Por qué es importante el D.I.? En el libro, "La peligrosa idea de Darwin", el filósofo ateo Daniel Dennett sugiere que los creyentes que convencen a sus hijos para que no crean en la evolución darwinista deberían ser encarcelados en “zoológicos culturales” o ser puestos en cuarentena, porque representan una seria amenaza para la sociedad. ¿Por qué tanta preocupación por lo que piensen los creyentes? La teoría de Darwin es un relato de la creación adecuado a nuestra cultura cada vez más secular. Se ha convertido en la principal justificación del naturalismo, en la cosmovisión preferida de los ateos. El naturalismo concibe el universo como un sistema autónomo de materia y energía regido por leyes naturales inviolables. Según el naturalismo, todo lo que hay en el universo es resultado de la casualidad y de la necesidad y no se debe al diseño intencionado de Dios. De manera que, si el naturalismo fuese cierto, todos los milagros deberían tener una explicación natural, la Biblia no podría ser la Palabra inspirada de Dios y, por tanto, el cristianismo tendría que ser falso.