La tumba vacía
La tumba vacía es una de las evidencias más fuertes que tenemos. Cada evangelio nos cuenta, que la tumba está vacía (Mt 28:1ss.; Mc 16:1ss.; Lc 24:1ss.; Jn 20:1ss.). Además, Pablo lo menciona en 1 Corintios 15 y Hechos 2 y 13 se refieren a ella. A esa fuente muy antigua de Pablo, se le pueden añadir otras. Mateo conoció otra, ya que él narra la historia de los guardias y la conspiración del cuerpo robado, que “se divulgó extensamente entre los judíos hasta hoy” (Mt 28:15). Tres grupos de testigos son mencionados: soldados, mujeres y los discípulos.
La tumba vacía no fue cuestionada en la antigüedad, en un tiempo, cuando una revisión todavía era posible. Volviendo al ejemplo de Pablo en 1 de Corintios: ahí se afirma, que Cristo murió y ahora la tumba está vacía. Pues "Cristo fue sepultado y resucitó al tercer día" (1 Co 15:4).
Hasta los adversarios de Jesús tenían que admitir eso. Pues en Mt 28:13s. encontramos que les dan plata a los soldados para que difundan la siguiente noticia: «Decid esto: “Sus discípulos vinieron de noche y robaron el cuerpo mientras nosotros dormíamos.” Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros lo convenceremos y os evitaremos dificultades» Ellos no podían mostrar a la gente el cuerpo. La tumba estaba vacía y Jesús resucitó. Además, según Jn 20:4ss. las envolturas y el sudario todavía se encontraban en la tumba. ¿Qué clase de ladrón se tomaría el tiempo de enrollarlas y dejarlas atrás para llevarse, solamente, el cuerpo? Esa mentira solamente da sentido, si no tienes otra alternativa para explicar lo que los discípulos predican y lo que la gente puede verificar.
No tenían al cuerpo de Jesús y por eso tuvieron que inventar una teoría alternativa. Johannes H. Schmid, profesor de Teología en Berna dice: “Es evidente, que los judíos entendieron la afirmación de la resurrección como una resurrección verdadera del cuerpo de Cristo de la tumba y obviamente no podían mostrar el cuerpo de Cristo.”
En los últimos años a veces se dijo, que la tumba no estaba vacía, porque Pablo no lo menciona. Los únicos testimonios por ende se encontrarían solamente en los Evangelios, vistos muchas veces como tradición tardía eclesiástica. A eso podemos contestar de la siguiente manera:
A) Es una falacia lógica decir que Pablo no sabía de la tumba vacía, porque no escribe explícitamente acerca de ello. Puede ser, que fue un hecho tan divulgado y conocido, que no tenía la necesidad de hacerlo.
B) Pablo no menciona en sus cartas los hechos históricos de la resurrección, como lo hacen los Evangelios. Pero en 1 Co 15 presupone el conocimiento de la misma. Pues pregunta, "cómo es posible que existan aún personas que no creen en la resurrección de los muertos, sabiendo que Dios resucitó a Cristo de los muertos" (1 Co 15:12ss.). Además, en el versículo 4 se mencionan de manera explícita las palabras “sepultado” y “resucitado”.
C) En Hechos 13:36s. Pablo en su prédica compara a Jesús con David, quien murió y cuyo cuerpo vio corrupción mientras que Jesús también murió, pero su cuerpo no vio corrupción.
Vemos, que Pablo sabía de la tumba vacía y fue parte del mensaje central de su predicación. Además, tenemos que sostener, que los Evangelios mencionan a varias mujeres como testigos de la resurrección. Eso es asombroso, ya que el testimonio de una mujer no tenía valor (cf. Flavio Josefo: “El testimonio de una mujer no tiene valor jurídico por la ligereza y la osadía del sexo femenino.”). Si se inventó el relato, ¿por qué entonces incluir el testimonio de mujeres? No tiene sentido. Cualquier persona, que quisiera falsificar este relato, no hubiera elegido a mujeres como los primeros testigos, sino a hombres.
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