Período reformado (Siglo XVI)

La venta de indulgencias promovida por el papa León X para financiar la Basílica de San Pedro fue el detonante para que un monje agustino, Martín Lutero, planteara sus 95 tesis, quemara públicamente la excomunión del Papa, tradujera la Biblia a la lengua del pueblo alemán, y arrancara con ello a media Europa del dominio de Roma dando lugar a una nueva modalidad apologética: la controversia entre católicos y protestantes. Esta vez, los enfrentamientos entre cristianos no se limitaron al área del pensamiento y al terreno de la Escritura, sino que pasaron al campo físico de la violencia y de las armas, dando lugar a la Inquisición y a las guerras de religión: la Guerra de los hugonotes en Francia, la Guerra de los 30 años en Alemania, etc. La apologética desarrollada por ambos bandos actuó como un crisol necesario para purificar la fe y a la vez ser motor del progreso.

Lutero (1483-1546) escribió su "Cautividad Babilónica de la Iglesia" y sus "Comentarios", toda una revolución en la apologética de la doctrina de la justificación por la fe. Calvino (1509-1564) publicó su "Institución de la Religión Cristiana", sentando las bases no solo de toda la futura teología evangélica sino también de las democracias modernas. El Papa hizo frente al protestantismo iniciando la Contrarreforma e intentando la tarea de reformar su propia Iglesia a través del llamado Concilio de Trento. Una reforma inconclusa, en la que profundizaron después otros concilios, como el Vaticano II. La división originada por la Reforma dio lugar no solo a dos teologías diferentes, sino también a dos sociologías distintas. Dos concepciones opuestas de la vida: la católica y la protestante, que con el tiempo, cristalizaron en la política, en la economía, en las artes, creando diferencias muy marcadas y reconocidas históricamente entre los países protestantes y los países católicos.

En las formas de gobierno, frente al despotismo de emperadores y reyes católicos, la progresiva evolución de los países protestantes hacia la democracia. En la economía, frente a la visión católica del trabajo como un castigo, la concepción protestante del trabajo como un don de Dios. Frente a la cultura del ocio, la cultura de la laboriosidad. Ante la sobriedad de la arquitectura religiosa protestante, la suntuosidad del barroco católico. Opuesta a la austeridad del pintor protestante Rembrandt (1606-1669), la exuberancia pictórica del católico Rubens (1577-1640). Y, en fin, frente al encasillamiento musical de las partituras de Giovanni Palestrina, la libertad de expresión musical de Juan Sebastián Bach.

 

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