Deísmo

El deísmo (del latín 'deus': dios) es la creencia general en la existencia de Dios pero sin la aceptación de ningún credo religioso en particular. El deísta asume que el Creador hizo el mundo y las leyes naturales pero rechaza todos los libros considerados sagrados o revelados. Entiende que a Dios se llegaría exclusivamente mediante el uso de la razón humana y de la observación de la naturaleza, no por medio de la fe en ningún líder religioso o en sus doctrinas. Dios sería un ser sobrenatural, necesario, personal y poderoso que únicamente se habría revelado en la naturaleza. La moralidad se considera como el producto de la conciencia o reflexión de las personas, en vez de atribuirla a ninguna revelación sobrenatural. El Creador se limitaría a observar su creación pero sin intervenir en ella. Sería como una especie de Dios ocioso (deus otiosus) que no realizaría ningún milagro, a parte del acto creador original.

No hay ninguna religión que sea propiamente deísta, aunque dentro del hinduismo y el budismo pueda haber determinadas posturas afines. El deísmo es más bien un sistema de creencias sostenido por individuos concretos. Algunos deístas famosos fueron: Voltaire, Immanuel Kant, Jean- Jacques Rousseau, Benjamín Franklin, Thomas Jefferson, George Washington, Thomas Edison, Thomas Hobbes y Paul Dirac, entre otros muchos.

La negación de los milagros o intervenciones divinas en el mundo es el principal problema del deísmo, así como su falta de compromiso con el ser humano. Esto entra en conflicto con el Dios providente de la Biblia que sostiene continuamente su creación y es capaz de relacionarse con la criatura humana para restaurarla y salvarla.

 

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