Siloé
El estanque de SILOÉ (moderno Birket Silwan), estaba ubicado en el valle del Tiropeón “el valle de los traficantes de queso” (De Bello Judaico V. iv. 1), en el extremo inferior del conducto subterráneo de Ezequías, al cual conduce un túnel de unos 540 metros que emerge, hoy día debajo de un arco, que fue excavado por Frederick J. Bliss. Este conducto traía el agua hasta la ciudad desde el manantial de Gihón (el manantial de la Virgen). "Las aguas de Siloé, que corren mansamente" (Isaías 8:6) se refiere a estas aguas que fluían a través de dicho túnel hasta este estanque. El estanque original había medido 22 mt. de norte a sur por 23 mt. de oriente a occidente y había sido excavado mayormente en la roca sólida. Bliss descubrió unas escaleras a lo largo del extremo occidental del estanque, el cual estaba rodeado por una arcada de 4 mt. de ancho y más de 7 mt. de alto dividido en dos por una arcada central que tal vez separó la sección para hombres de la que era para las mujeres. Siendo que estas construcciones fueron probablemente del tiempo de Herodes o anteriores, muestran la apariencia del área donde Jesús, habiendo ungido con arcilla los ojos de un ciego, le dijo: “Vé , lávate en el estanque de Siloé” (Juan 9:7).
Aunque el túnel y el estanque de Ezequías son interesantes en sí mismos, sin embargo, son más importantes a causa del notable descubrimiento que fue hecho en el interior de uno de los extremos del acueducto de Siloé . En Junio de 1880 uno de los estudiantes del Conrad Schick estaba jugando en el túnel con algunos amigos. Se resbaló y cayó en el agua. Al levantarse, notó una inscripción cortada en una porción pulida de la pared del túnel a 1 mt. encima del piso en el lado oriental. La inscripción misma tenía alrededor de 76 cm., siendo el texto de un tamaño similar al de una página moderna de periódico. Estaba escrita en un hebreo clásico excelente y hasta el descubrimiento del calendario de Gezer en 1908, fue la inscripción hebrea más antigua de un tamaño considerable.
La inscripción de Siloé estaba escrita en letras corrientes que son fechables independientemente al tiempo de Ezequías, de modo que el 700 a.C., no puede estar muy lejos del año de su grabado, probablemente por uno de los miembros de una de las cuadrillas que excavaron el túnel. Su primer intérprete fue A. H. Sayce quien la leyó con la luz de una vela, sentándose en el agua por un largo período de tiempo para hacerlo. La inscripción, cuya primera parte parece faltar, dice lo siguiente:
"… el abrir paso. Ahora esta es la manera de abrir paso. Aun mientras … el hacha, cada uno hacia su compañero, y mientras faltan tres codos para ser excavados, la voz de un hombre fue oída llamando a su compañero, porque había una grieta () en la roca a la derecha … Ahora cuando el túnel fue cortado, cada uno de los excavadores labró hasta encontrar a su compañero, hacha contra hacha y las aguas empezaron a correr desde la fuente hacia el estanque por 1200 codos, 100 codos eran la altura de la roca sobre las cabezas de los excavadores".
El descubrimiento de la inscripción fue una causa inmediata de excitación en el mundo de la erudición. En 1881 Hermann Guthe realizó una impresión de yeso de aquélla, y, en 1882, publicó una fotografía, con su descripción pertinente. Guthe también removió las incrustaciones de cal de las letras de la inscripción con ácido clorhídrico diluido, después de lo cual varios “resúmenes” y excelentes transcripciones fueron hechos. La importancia de estos esfuerzos de copiar pronto se hizo evidente, porque en 1890 ciertos vándalos sacaron la inscripción de Siloé de su lugar en el túnel, aparentemente rompiéndola en 6 ó 7 pedazos en el proceso. Algunos meses después los pedazos fueron encontrados en posesión de un ciudadano griego de Jerusalén, quien afirmó haberlos comprado por treinta y cinco napoleones a un árabe desconocido. El gobierno turco, posteriormente, adquirió los pedazos y los transfirió al Museo del Antiguo Oriente en Estambul donde, pegados de nuevo, puede verse la inscripción de Siloé en el día de hoy.
El Fondo de Exploración Palestina emprendió excavaciones en el lugar en 1986 y trazó 34 escalones que descendían hasta el estanque. Las huellas de los escalones estaban desgastadas por el paso de tantos pies. Los excavadores también encontraron las ruinas de una iglesia construida allí por la emperatriz Eudoxia en el siglo V y las de un monasterio del siglo XI.
Por otro lado, el mismo Jesús hizo referencia a la torre de Siloé cuando predicó sobre el arrepentimiento:
"En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: --¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente" (Lucas 13:1-5).
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