El punto de vista de Agustín
En la historia de la iglesia ha habido distintas ideas sobre la iluminación. Para Agustín, la iluminación era parte del proceso general de adquirir conocimientos. Agustín era un platónico, o al menos un neoplatónico. Platón había enseñado que la realidad consistía en las Formas o Ideas. Cualquier cosa empírica existente tomaba su realidad de ellas. Por lo tanto, todas las cosas blancas son blancas porque participan de la Forma o la Idea de lo blanco. Esta forma de lo blanco no es en sí misma blanca, pero es la fórmula para la blancura, por así decirlo. De la misma manera, cada vez que aparece la sal es sal sólo porque participa de la Idea de lo que debe ser sal o porque es un ejemplo de NaCl, la fórmula de la sal. La única razón por la que conocemos las cosas es porque reconocemos las Ideas o Formas (algunos dirían que universales) en las cosas. Sin conocer las Ideas seríamos incapaces de resumir lo que hemos experimentado y formular ninguna interpretación. Para Platón, el alma conocía las Formas porque estuvo en contacto con ellas antes de entrar en este mundo de los sentidos y los particulares. Agustín, como no aceptaba la preexistencia del alma, adoptó un punto de vista diferente. Dios imprime las Formas en las mentes de los seres humanos, lo que hace posible reconocer estas cualidades en las cosas y le da a la mente criterio para abstraer y evaluar. Mientras que Platón creía que reconocíamos las Formas por una experiencia que habíamos tenido en el pasado, Agustín creía que Dios estaba imprimiendo constantemente estos conceptos en las mentes.
Agustín señala que, al contrario de la opinión popular, hay tres, y no dos, componentes en el proceso de adquirir conocimiento. Debe existir, por supuesto, el conocedor y el objeto conocido. Además, debe existir el medio del conocimiento. Si vamos a escuchar, tiene que haber un medio (por ejemplo el aire) que transporte las ondas sonoras. El sonido no se puede transmitir en el vacío. De la misma manera, no podemos ver sin el medio de la luz. En la oscuridad total no se puede ver, incluso aunque haya una persona capaz de ver y un objeto capaz de ser visto. Y así ocurre con el conocimiento: además del conocedor y del objeto de conocimiento debe haber un medio para acceder a las Ideas o Formas, o no habrá conocimiento. Esto es así para lo que se percibe por los sentidos, la reflexión o para cualquier otra clase de conocimiento. Por lo tanto, Dios es el tercer componente en el proceso de la adquisición de conocimientos, ya que él está iluminando constantemente la mente imprimiendo las Formas o Ideas en ella. En el conocimiento de las Escrituras ocurre lo mismo. La iluminación sobre el significado y la verdad de la Biblia es simplemente un ejemplo de la actividad de Dios en el proceso general de la adquisición de conocimiento de los seres humanos.
Aunque Agustín deja constancia del proceso mediante el cual adquirimos el conocimiento, no diferencia entre lo cristiano y lo no cristiano. Dos breves observaciones señalan cuáles son los problemas de este enfoque:
(1) La epistemología de Agustín no es coherente con su antropología, según la cual la humanidad es radicalmente pecadora.
(2) No consigue tomar en consideración la enseñanza bíblica de que el Espíritu Santo realiza una obra especial en relación con los creyentes.
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