Secuencia y desarrollo dentro de la creación

Otro punto principal de conflicto con la ciencia es el tema del desarrollo. ¿Hasta qué punto las formas actuales se parecen a las formas que salieron directamente de la mano de Dios y hasta qué punto se puede haber producido un desarrollo que haya modificado las formas actuales y haya producido nuevas variedades? La teoría de la evolución mantiene que desde el principio de la vida, todas las formas se han desarrollado mediante un proceso gradual. A través de una serie de mutaciones o de variaciones espontáneas, han aparecido nuevos tipos de seres vivos. Los que tenían las variaciones que les han permitido competir mejor en un ambiente de peligro y de escasez han sobrevivido. Mediante este proceso de supervivencia de los mejor preparados han aparecido seres mejores y más complejos. Por tanto, durante un gran periodo de tiempo los organismos vivos más bajos y más simples se han transformado en seres humanos únicamente gracias al funcionamiento inmanente de las leyes naturales. No hubo intervención directa de Dios. Sólo la evolución fue la responsable.

En contaste, algunos cristianos mantienen que todas las especies fueron creadas directamente por Dios. Se considera que la declaración de que Dios hizo cada planta y animal según su especie requiere esta interpretación. La suposición aquí, por supuesto, es que la palabra traducida por “especie” se tiene que entender como especies biológicas. ¿Pero necesita esto la palabra? La palabra hebrea 'min', simplemente es un término general para tipo o variedad. Por tanto, aunque podría significar especie, la palabra no es lo suficientemente específica como para que concluyamos que necesariamente significa especie. Es simple y llanamente “clase.” Al mismo tiempo, la palabra 'minparece poner algún tipo de límite en cuanto a la cantidad de desarrollo que puede aceptarse.

Algunos teólogos cristianos, incluso algunos bastante conservadores, han adoptado una teoría denominada “evolución teísta.” Según este punto de vista, Dios creó de una manera directa al principio del proceso, y desde entonces ha obrado desde dentro de la evolución. Puede haber habido en algún momento concreto un acto creativo directo en el que se haya modificado a alguna criatura viva dándole un alma o una naturaleza espiritual; de este modo apareció el primer ser humano. Sin embargo, quitando esta excepción el punto de vista de la evolución teísta considera la posterior obra creativa de Dios como algo que sucede por medios inmanentes. Aunque esta teoría trata bastante bien los datos científicos, tiene algunas dificultades con los relatos bíblicos sobre la creación. 

Más adecuada es la posición denominada “creacionismo progresivo.” Según este punto de vista, Dios creó en una serie de actos durante un largo periodo de tiempo. Creó al primer miembro de cada “clase.” Esta agrupación pudo ser tan amplia como el orden y tan estrecha como el género. En algunos casos puede haberse extendido hasta la creación de especies individuales. De este primer miembro del grupo, se han desarrollado los otros mediante la evolución. Así, por ejemplo, Dios creó el primer miembro de la familia de los felinos. De ahí surgieron los leones, tigres, leopardos y hasta el gato doméstico. Después Dios creó otra clase. Puede que haya habido superposiciones entre los periodos de desarrollo, de manera que surgieron nuevas especies después de que Dios creara al primer miembro de la siguiente clase. Tenemos que darnos cuenta de que entre distintas clases hay vacíos en el desarrollo evolutivo.

Esta teoría encaja bien con los datos bíblicos. Pero ¿qué ocurre con los científicos? Debemos señalar aquí que los restos fósiles indican que hay eslabones perdidos en ciertos puntos, o una ausencia de lo que los científicos denominan formas de transición. Lo que los científicos suponen es que esas formas se han perdido. Pero otra posibilidad razonable es que no existieran nunca, que esos sean los vacíos entre las distintas “especies” bíblicas. Por lo tanto, ha habido una microevolución (o desarrollo “dentro de la clase”), pero no una macroevolución (o desarrollo “entre clases”).

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