Incapacidad de amar
El pecado trae como resultado la incapacidad de amar. Como los demás se interponen en nuestro camino, representando competencia y amenaza para nosotros, no podemos actuar para conseguir su bienestar si nuestro objetivo es la satisfacción personal. Y así sospechas, conflictos, amarguras e incluso odios surgen de la auto-absorción o del perseguir valores finitos que han suplantado a Dios como centro de la vida del pecador.
El pecado es un asunto serio; tiene efectos muy amplios, en nuestra relación con Dios, con nosotros mismos y con los demás humanos.
Crea tu propia página web con Webador