Posmodernismo radical
Podemos observar que estos son fracasos de los elementos más extremos del periodo moderno, esos elementos que, intencionadamente o no, excluyen sistemáticamente la posibilidad y la necesidad de Dios. Sin embargo, algunas versiones de posmodernismo llevan esta revolución incluso más lejos rechazando algunos de los principios básicos de la racionalidad compartidos por los periodos premoderno y moderno. Estos los encontramos en distintas disciplinas.
1. En la crítica literaria, la versión más conspicua de este punto de vista radical es la deconstrucción. Jacques Derrida, el representante más conocido de esta posición, contrastó lo que él llamaba escribir y hablar. El hablar se había preocupado por el “logocentrismo,” el intento de descubrir e identificar lo que es real o racional. El escribir, por otra parte, no intenta reflejar una realidad externa. Trata de los signos, que a su vez hacen referencia a otros signos, y cada ejemplo de escritura complementa eso sobre lo cual escribe. Algunos deconstruccionistas han extendido su crítica a todos los referentes. Así la “Escuela de Yale” de la crítica literaria mantiene que sólo el crítico literario, en lugar del crítico junto con la obra, determina el significado de esa obra.
2. En filosofía, un desarrollo similar o paralelo es el neopragmatismo, que se puede comprender como una reacción en contra de la perspectiva de la correspondencia de la verdad. Ese enfoque es lo que Richard Rorty denomina objetivismo. Aquí las personas tratan de encontrar el significado colocando sus vidas en el contexto de lo impersonal, y estos son a los que él llama “buscadores de verdad.” La otra manera de encontrar el significado es poner la vida de uno en el contexto de una comunidad, ya sea en la propia o en una imaginaria. La verdad, en este contexto, es lo que para nosotros es bueno o útil creer.
3. En historia, el nuevo historicismo se contrasta con los puntos de vista antiguos. Tanto la historia premoderna como la moderna creían que la historia tenía un patrón o un significado. El enfoque premoderno lo encontró en algo trascendental, como la voluntad de Dios, mientras que el historicismo moderno encontró estos patrones dentro de las secuencias y los sucesos históricos mismos. Sin embargo, este enfoque no cree que el significado esté allí para ser descubierto; más bien, el papel del intérprete es mucho más creativo e imaginativo. El historiador no sólo busca reproducir el pasado, sino interactuar en él, como lo haría en una conversación. Richard Dean indica que el nuevo historicismo rechaza el fundacionalismo, el realismo metafísico y la creencia en cualquier característica subjetiva universal. Por otra parte, los nuevos historiadores adoptan el pluralismo radical en lugar de las verdades universales; un punto de vista pragmático en lugar de un punto de vista correspondiente de la verdad; y la centralidad de la interpretación imaginativa. Esto es, como dice el título de su libro: “la historia haciendo historia.”
Muchos han identificado este punto de vista más radical del posmodernismo con el posmodernismo mismo. Sin embargo, Oden mantiene que éste es sólo una ampliación de los extremos de la última parte de la modernidad, y que por lo tanto no debería denominarse posmodernismo, sino ultramodernismo.
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