Crítica de la crítica de la redacción

R. S. Barbour ha señalado con acierto los fallos que se pueden encontrar en la crítica de la redacción:

1. La crítica de la redacción parece atribuir a los Evangelistas un propósito y un método teológico muy refinado. Aparentemente los autores utilizaron una gran cantidad de sutileza y de indirectas a la hora de arreglar y modificar el material, creando sus propios énfasis en antiguas historias y dichos. Es casi como si hubieran dominado los métodos modernos de verisimilitud. A este respecto no tienen comparación en el mundo antiguo e incluso en el moderno. Pero parece improbable que ellos tuvieran ese grado de imaginación y creatividad.

2. Tiende a asumir que todo lo que se dice en los Evangelios o incluso en todo el Nuevo Testamento se dice teniendo en mente una audiencia y un punto de vista en particular. Aunque esto es cierto en mucho del Nuevo Testamento, es muy cuestionable que se pueda considerar todo él de la misma manera.

3. La fuerza de los criterios lingüísticos o estilísticos varía mucho. Puede ser significativo que la pequeña palabra 'tote', que significa “entonces,” aparezca noventa y una veces en Mateo, seis en Marcos, catorce en Lucas y diez en Juan. Pero no está justificado concluir que cierta frase es de redacción porque aparece cuatro veces en Lucas y en los Hechos, pero no aparece en ninguno de los demás Evangelios.

4. A veces se asume que la teología del autor se puede determinar sólo con los pasajes editoriales. Pero el material tradicional en muchos aspectos es igual de significativo para este propósito, ya que, después de todo, el editor decidió incluirlo.

5. La crítica de la redacción como método se limita a investigar la situación de los Evangelistas y su propósito. No plantea cuestiones sobre la historicidad del material que se recoge en sus obras. Los escritores de los Evangelios supuestamente estaban preocupados por la importancia de la historia, su impacto en la vida y en la iglesia, no por los hechos históricos, lo que realmente habría sucedido. Era la experiencia vital con el Señor resucitado lo que motivaba a los Evangelistas.