Premodernismo
El periodo premoderno se caracterizó por una creencia en la racionalidad del universo. Se creía de forma general en un universo dual, o en cierto sentido en lo sobrenatural o al menos en lo extranatural. La realidad no quedaba restringida al sistema observable conocido como naturaleza. Con frecuencia esta creencia tomaba la forma de un sobrenaturalismo religioso: el mundo ha sido creado y mantenido por Dios, como en la tradición cristiana, o al menos detrás o más allá de la naturaleza hay cierto tipo de seres espirituales, como en algunos politeísmos y panteísmos. De todos modos, hay más realidad que lo meramente visible. En las variantes no religiosas, todavía hay algo que va más allá de los fenómenos observables. La visión más prominente es la del hilomorfismo de Platón, en el cual lo más real es lo que no se ve, específicamente las Ideas o Formas, de las cuales extraen su existencia y realidad todas las cosas particulares participando en ellas.
Es más, el punto de vista premoderno era teleológico. Se creía que había un propósito en el universo. Toda la creación, incluidos los seres humanos, existían porque había un propósito que su existencia cumplía. En la tradición religiosa occidental se creía que Dios tenía unos propósitos con la creación y que nosotros y todo lo demás éramos medios para cumplir esos fines. Tenía que haber una razón para las cosas, y estas no se explicaban únicamente con un “porque” (causas eficientes), sino con un “para que” o “a fin de que” (causas finales).
También se creía que la historia seguía cierto patrón. La historia de la vida en el mundo era un relato, porque iba hacia alguna parte. Se creía que este patrón estaba presente porque se había infundido en la historia un propósito o una dirección desde fuera, en el caso del cristianismo por la voluntad de Dios. Avanzaba hacia un objetivo que estaba fuera de sí misma, y por lo tanto se podría averiguar el sentido de la vida si se descubría esa voluntad, ese objetivo o ese patrón y se alineaba nuestra vida personal y nuestras acciones con él.
En el premodernismo se podían apreciar algunos conceptos metafísicos y epistemológicos. Uno era un realismo básico, con el que se expresaba la existencia objetiva del mundo físico. El mundo existe independientemente de que sea percibido o no por alguien. Es más, hay una teoría de la correspondencia de la verdad. Esto es, las proposiciones son verdaderas si describen correctamente las realidades que se proponen describir, y si no lo hacen, son falsas. Esto queda envuelto con el entendimiento referencial del lenguaje. El lenguaje no sólo hace referencia a otro lenguaje, también a algo extralingüístico.
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