La tumba de Cristo y su entierro
No puede haber resurrección sin la muerte y el sepelio de Jesús. La muerte y el sepelio de Jesús pertenecen a los hechos mejor confirmados de la antigüedad, y eso por diferentes fuentes. A pesar de eso, “la idea de que Jesús en verdad nunca murió en la cruz se puede encontrar en el Corán, el cual se escribió en el siglo VII”. Se han inventado diferentes teorías para explicar lo que pudo haber pasado.
Por ahora nos queda sostener, que la muerte y el sepelio de Jesús es afirmada tanto por los cuatro Evangelios, como por el libro de Hechos, así como también por Pablo en Romanos 5:8, 1 Corintios 15:3 y 1 Tesalonicenses 4:14. Un importante hecho, en el cual los cuatro Evangelios concuerdan consiste en que Jesús fue bajado de la cruz y sepultado por José de Arimatea (Mt 27:57ss.; Mc 15:42ss.; Lc 23:50ss.; Jn 19:38). Incluso personas como Gerd Lüdemann, un escéptico teólogo alemán, aceptan la historicidad de este relato. José fue según Mt 27:57 un hombre rico y además, miembro del concilio, posiblemente del Sanedrín. Ellos fueron los principales responsables de haber demandado a Jesús, lo que luego llevó a su crucifixión. Por eso, es poco probable que José de Arimatea haya sido un invento cristiano. Es como miembro del Sanedrín el menos indicado para hacer lo que hizo. ¿Por qué? William Lane Craig en el libro de Lee Strobel contesta esa pregunta de la siguiente manera:
“Dado el enojo y la amargura de los primeros cristianos contra los líderes judíos que habían instigado la crucifixión de Jesús [...], es muy improbable que hubieran inventado uno que hizo lo correcto dándole a Jesús una sepultura digna, ¡especialmente cuando todos los discípulos de Jesús lo abandonaron! Además no hubieran inventado un miembro específico de un grupo específico, al cual la gente pudiera preguntarle para verificar lo sucedido. Por lo tanto, José es sin duda una figura histórica.”
La alta probabilidad de la historicidad del relato de la muerte y el sepelio de Jesús, soporta la evidencia de la tumba vacía. El hecho de que José de Arimatea haya sepultado a Jesús y que esto fue de común conocimiento como podemos ver en los diferentes relatos, significa lo siguiente: la gente sabía dónde se encontraba la tumba de Jesús y se sabía, que él murió de verdad. Además, sabemos con eso, que la tumba estaba vacía, pues de otra manera no se puede explicar, cómo los primeros discípulos empezaron a creer en la resurrección, si la tumba aún se encontraba ocupada.
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