Nazaret

NAZARET (= «reverdeciente, vástago» o «protectora, guardiana») es la ciudad de Galilea (Mateo 2:23) donde vivieron María y José y donde residió Jesús (Lucas 4:16) hasta su revelación como el Mesías a la edad de treinta años. Nazaret, que se elevaba sobre una colina (Lucas 4:29) debía ser una población pequeña y de poca importancia o bien ser de origen reciente, por cuanto no es mencionada ni en el Antiguo Testamento ni en los apócrifos, ni siquiera en Josefo. En nuestros días sigue llamándose «en-Nãsirah»; se halla en un vallecillo aislado de la Baja Galilea, ligeramente al norte de la gran llanura de Esdraelón, a unos 24 Km. al oeste-sudoeste de Tiberias y a unos 140 Km. de Jerusalén. De este a oeste, este pequeño valle mide menos de 1,5 Km.; de norte a sur sólo alrededor de una cuarta parte de esta dimensión. Al noroeste hay una colina que se eleva a alrededor de 150 m. por encima del valle, y unos barrancos cortan su ladera oriental. La actual población de Nazaret ocupa esta ladera. La piedra calcárea blanca de las colinas colindantes proveen los materiales de las casas, bien situadas entre las higueras, los olivos y algunos cipreses.

Nazaret es, según el censo de 2019, una ciudad de 77.000 habitantes, árabes en su mayor parte. Son varios los lugares de Nazaret que se consideran santos, pero el único lugar identificado con certeza es la "fuente o el pozo de la virgen", el cual ha sido siempre el único sitio en el pueblo donde ha habido agua y es indudable que la madre de Jesús acudía a esta fuente para llevar el agua necesaria para su familia. El lugar de la colina desde donde los conciudadanos de Jesús intentaron despeñarlo (Lucas 4:29) se halla probablemente cerca de la iglesia maronita. Hay allí dos barrancos que caen a pico, con una altura entre los 6 y 15 metros.

La Iglesia de la Anunciación, que tradicionalmente señala el lugar donde habitaba la Virgen María, fue edificada sobre los cimientos de una iglesia que había sido erigida por los cruzados en el siglo XII. Debajo de la nave hay una capilla, en la que se encuentra la inscripción latina: "Aquí el Verbo se hizo carne" (Juan 1:14).

Nazaret se cita cuando acontece el nacimiento de Jesús:

"Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María" (Lucas 1:25-27)

Jesús, el "Nazareno":

"Pero después que murió Herodes, un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño». Entonces él se levantó, tomó al niño y a su madre, y se fue a tierra de Israel. Pero cuando oyó que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo temor de ir allá. Y avisado por revelación en sueños, se fue a la región de Galilea y se estableció en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliera lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno" (Mateo 2:19-23)

"Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se agitó, diciendo: --¿Quién es este? Y la gente decía: --Este es Jesús, el profeta, el de Nazaret de Galilea" (Mateo 21:10-11)

Felipe, uno de los doce apóstoles, natural de Betsaida, a orillas del mar de Galilea, informó a Natanael (discípulo originario de Caná, en Galilea) que Jesús era el Mesías anunciado por los profetas; pero a Natanael le costó creer esto, por cuanto Nazaret no figuraba en las profecías del Antiguo Testamento, y era además una ciudad de mala reputación:

"Felipe encontró a Natanael y le dijo: --Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés, en la Ley, y también los Profetas: a Jesús hijo de José, de Nazaret. Natanael le dijo: --¿De Nazaret puede salir algo bueno? Respondió Felipe: --Ven y ve. Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: --¡Aquí está un verdadero israelita en quien no hay engaño!" (Juan 1:45-47)

Saulo de Tarso (posteriormente el apóstol Pablo) pudo comprobar de viva voz de Jesús, su propio origen:

"Caí al suelo y oí una voz que me decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Yo entonces respondí: "¿Quién eres, Señor?" Me dijo: "Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues". Los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron, pero no entendieron la voz del que hablaba conmigo" (Hechos 22:7-9)