Tesalónica

TESALÓNICA, ha sido uno de los pueblos principales de Macedonia desde los tiempos helénicos hasta el presente. Por estar situada en la gran carretera militar del norte, que conducía de Italia hacia el Oriente (conocida como la vía Ignaciana), ésta era un estratégico centro militar y comercial en los días del apóstol Pablo.

Está situada en el mar Egeo a la cabeza del golfo de Salónica. Puede haber tenido una historia más antigua, pero ha sido muy importante desde alrededor de 315 a.C. cuando Casandro, el rey macedonio, la ensanchó y la fortaleció y le cambió el nombre por el de su esposa, Tesalónica, la media hermana de Alejandro el Grande. El nombre es ahora y ha sido por mucho tiempo ya, cortado a Salónica. Rápidamente se volvió en una ciudad populosa y rica. Roma la hizo la capital de su distrito en 168 a.C., y de toda la provincia después de 146 a.C. En 58 a.C. Cicerón pasó parte de su destierro allí. Por largo tiempo fue un puerto importante, como puerto y centro de caminos principales. Por siglos la ciudad permaneció como una de las pocas fortalezas principales del cristianismo, y ganó para sí el nombre de “la Ciudad Ortodoxa”, tanto por su tenacidad como por su carácter agresivo. Fue el escenario de una gran matanza por Teodosio en 390. fue atacada por los godos, eslavos y búlgaros, pero fueron rechazados. Finalmente, en 904, los sarracenos la capturaron, mataron a mucha gente, quemaron parte de la ciudad, y se embarcaron llevándose a 22.000 cautivos, jóvenes y niños. Hubo otra matanza por los normandos en 1185. Después de 1204 fue gobernada, a veces por latinos, a veces por griegos, hasta que en 1430 fue tomada por los turcos. Fue tomada de nuevo por los griegos en 1912. Las batallas terribles de la Primera Guerra Mundial destruyeron la sección del comercio en 1917, pero esta sección fue reedificada. Los alemanes la ocuparon durante la II Guerra Mundial. Patriotas griegos la libraron en octubre de 1944.

Tesalónica fue la segunda ciudad europea en escuchar la predicación de Pablo y, probablemente, la primera iglesia en recibir una de sus epístolas. Por otra parte Lucas manifiesta, en la versión griega original de Hechos 17, que los magistrados o funcionarios oficiales de esta ciudad eran llamados "politarcas". Durante muchos años los críticos eruditos dijeron que esta palabra o título no se hallaba en otras obras de la literatura griega y por ello Lucas estaba equivocado.

Sin embargo, se encontró ese título inscrito en varias ruinas de Tesalónica, de las cuales la más importante estaba en el arco de la puerta Vardar, que atraviesa la vía Ignaciana. Parte de la inscripción dice:

"En la época de los politarcas, Sosípater, hijo de Cleopatra, y Lucio Segundo Publio Flavio Sabino, Demetrio, hijo de Fausto, Demetrio de Nicópolis, Zoilo, hijo de Parmenio y Menisco Gayo Agileyo Poteito..."

Dicha inscripción mencionaba los seis funcionarios ciudadanos que eran líderes de la "asamblea popular". Sin dudas, Pablo y Lucas pasaron a través de esta puerta y notaron la inscripción. Lucas se refirió a los magistrados de manera correcta, dándoles un título que aparentemente se utilizaba sólo en esa parte del país. El arco fue derribado durante un motín en 1876. La inscripción fue adquirida por los ingleses y actualmente se halla en el Museo Británico.

Hechos 17:1-15, el alboroto en Tesalónica:

"Pasando por Anfípolis y Apolonia llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres sábados discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras que era necesario que el Cristo padeciera y resucitara de los muertos. Y decía: «Jesús, a quien yo os anuncio, es el Cristo». Algunos de ellos creyeron y se juntaron con Pablo y con Silas; asimismo un gran número de griegos piadosos, y mujeres nobles no pocas. Celosos, entonces, los judíos que no creían, tomaron consigo algunos ociosos, hombres malos, con los que juntaron una turba y alborotaron la ciudad. Asaltaron la casa de Jasón, e intentaban sacarlos al pueblo, pero como no los hallaron, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: «Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá, y Jasón los ha recibido. Todos ellos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús». Al oir esto, el pueblo y las autoridades de la ciudad se alborotaron. Pero después de obtener fianza de Jasón y de los demás, los soltaron. Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. En cuanto llegaron, entraron en la sinagoga de los judíos. Estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Muchos de ellos creyeron, y de los griegos, mujeres distinguidas y no pocos hombres. Cuando los judíos de Tesalónica supieron que también en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron allá y también alborotaron a las multitudes. Entonces los hermanos hicieron que Pablo saliera inmediatamente en dirección al mar; pero Silas y Timoteo se quedaron allí. Los que se habían encargado de conducir a Pablo lo llevaron a Atenas; y habiendo recibido el encargo de que Silas y Timoteo vinieran a él lo más pronto posible, salieron".

Crea tu propia página web con Webador