Naturaleza, origen y estatus de los ángeles
Las Escrituras no dicen explícitamente que los ángeles fueran creados, tampoco se les menciona en el relato de la creación (Gn. 1-2). Sin embargo, que fueron creados queda claramente implícito en Salmos 148:2, 5: “Alabadlo, vosotros todos sus ángeles; alabadlo, vosotros todos sus ejércitos...Alaben el nombre de Jehová, porque él mandó, y fueron creados.” Los ángeles al igual que los objetos celestiales mencionados en los versículos 3 y 4, se dice que fueron creados por el Señor. Esto parece que también se afirma en Colosenses 1:16: “porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” Algunos estudiosos creen que Génesis 2:1 y Job 38:7 indican que los ángeles formaban parte de la creación original, pero estos textos no son lo suficientemente claros como para ser utilizados como fundamento para esta creencia. Aparentemente los ángeles fueron creados todos a la vez directamente, dado que parece ser que no tienen el poder de propagarse de forma normal (Mt. 22:30), y no se nos dice que hubo más creaciones directas de Dios después de que finalizara el esfuerzo creativo original (Gn. 2:2-3).
Los judíos y los cristianos siempre han creído y enseñado que los ángeles son seres inmateriales o espirituales. Por otra parte, los ángeles han aparecido en forma de seres humanos con cuerpos materiales. En esto, como en el tema de su creación, no existen evidencias explícitas abundantes. De hecho, uno podría concluir que los ángeles y los espíritus son seres distintos unos de otros en Hechos 23:8-9, aunque puede que los ángeles formen parte del género de los espíritus. La frase más clara sobre la naturaleza espiritual de los ángeles la encontramos en Hebreos 1:14, donde el escritor, refiriéndose evidentemente a los ángeles (ver versículos 5, 13), dice: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” Que los ángeles son espíritus también se puede deducir de las siguientes consideraciones:
1. A los demonios (ángeles caídos) se les describe como espíritus (Mt. 8:16; 12:45; Lc. 7:21; 8:2; 11:26; Hechos 19:12; Apoc. 16:14).
2. Se nos dice que nuestra lucha no es contra sangre y carne, "sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12).
3. Pablo, en Colosenses 1:16, parece identificar las fuerzas celestiales como invisibles.
4. Que los ángeles son espíritus parece deducirse (aunque no necesariamente) de las afirmaciones de Jesús de que los ángeles no se casan (Mt. 22:30) y no mueren (Lc. 20:36).
Algunos han argumentado que como no hay referencias a las almas de los ángeles, estos no tienen ni almas ni cuerpos para ser ocupados por las almas (de ahí que los ángeles deben de ser espirituales). Esta conclusión, sin embargo, es un poco forzada. Además de ser un argumento del silencio, implica un punto de vista discutible sobre la relación cuerpo-alma.
A la vista de las consideraciones anteriores, parece seguro concluir que los ángeles son seres espirituales; no tienen cuerpos físicos o materiales. Las manifestaciones físicas recogidas en las Escrituras se deben considerar apariencias tomadas para la ocasión (angelofanías).
A veces ha habido tendencia a exaltar exageradamente a los ángeles, ofreciéndoles el culto y la reverencia debida sólo a la deidad. Sin embargo, el pasaje más extenso sobre los ángeles: Hebreos 1:5-2:9, concluye que Cristo es superior a los ángeles. Aunque durante algún tiempo se le hizo un poco inferior a los ángeles, él es en todo superior a ellos. Aunque Jesús durante un periodo de tiempo estuvo subordinado al Padre, los ángeles siempre están subordinados a Dios y llevan a cabo su voluntad; no actúan por iniciativa propia. Aunque son superiores a los seres humanos en muchas habilidades y cualidades, forman parte de la clase de los seres creados y por lo tanto son seres finitos. No sabemos con precisión cuándo fueron creados, pero parece evidente que Dios en un momento dado les dio vida. Como seres totalmente espirituales son únicos entre las demás criaturas, pero siguen siendo criaturas.
Hay un gran número de ángeles. Las Escrituras tienen varias formas de indicar su cantidad: “diez millares” (Dt. 33:2); “veintenas de millares de millares” (Sal. 68:17); “doce legiones” (entre 36.000 y 72. 000 – el tamaño de una legión romana variaba entre 3.000 y 6. 000) (Mt. 26:53); “muchos millares de ángeles” (He. 12:22); “millones de millones” (Apoc. 5:11). La última referencia puede ser una alusión a Daniel 7:10. Job 25:3 y 2 Reyes 6:17 también indican un gran número de seres angélicos. Aunque no hay razón para tomar por exactas estas cifras, en particular por el significado simbólico de los números utilizados (12 y 1.000), queda claro que los ángeles son un gran número.
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