Tradición y autoridad
Ahora que hemos examinado la relación entre la Biblia y la razón, debemos preguntar cómo se relaciona la tradición con la autoridad. ¿Funciona como una autoridad legislativa, aportando contenido a la fe cristiana? Algunos creen que la revelación continuó en la historia de la iglesia, así que las opiniones de los padres de la iglesia contienen un gran peso de autoridad. Otros ven el papel de la tradición como menos formal, pero sienten un respeto considerable o incluso veneración por los Padres, quizá sólo porque estuvieron más cerca de la revelación original, y por tanto fueron más capaces de entenderla y explicarla de lo que lo somos los que vivimos muchos siglos después de aquellos sucesos. Algunos grupos, en particular las iglesias libres, repudian de forma ostensible cualquier uso de la tradición, evitándola totalmente a favor de la confianza total en las Escrituras.
Se debería señalar que incluso los que niegan la tradición a menudo se ven influenciados por ella, aunque de una forma algo distinta. El presidente de un seminario bautista dijo una vez bromeando: “Nosotros los bautistas no seguimos la tradición. Pero estamos obligados por nuestra histórica posición bautista.” La tradición no tiene necesariamente que ser antigua, aunque debe ser al menos lo suficientemente antigua como para ser retenida y transmitida. Puede existir una tradición de origen reciente. Por supuesto, en algún momento todas las tradiciones fueron de origen reciente. Algunos oradores y líderes populares de círculos cristianos acaban creando su propia tradición. De hecho, algunas de sus expresiones clave están casi canonizadas por sus seguidores.
Hay un valor positivo en la tradición: puede ayudarnos a entender las Escrituras y su aplicación. Los Padres tienen algo que decir, pero sus escritos deben verse como comentarios sobre el texto, no como texto bíblico en sí mismo. Debemos consultarlos como hacemos con otros comentarios. Por lo tanto funcionan como autoridades judiciales. Su autoridad proviene de su utilización y aclaración de las Escrituras. Nunca se debe permitir que desplacen a las Escrituras. Cada vez que una tradición, ya sea una enseñanza de origen antiguo o la de un líder popular reciente, entra en conflicto con el significado de la Biblia, la tradición debe cederle el paso a las Escrituras.
Autoridad histórica y normativa
Es necesario trazar y elaborar otra distinción. Es la que se refiere a la manera en que la Biblia es autoridad para nosotros. La Biblia sin duda es autoritativa al decirnos cuál era la voluntad de Dios para ciertos individuos y grupos en el periodo bíblico. La cuestión que hay que considerar es ¿lo que obligaba a aquellas personas también nos obliga a nosotros?
Es necesario distinguir entre dos tipos de autoridad: histórica y normativa. La Biblia nos informa de lo que Dios ordenó a la gente en la situación bíblica y lo que espera de nosotros. A efectos de lo que la Biblia nos enseña sobre lo que sucedió y lo que se le ordenó a la gente en los tiempos bíblicos es autoridad histórica. Pero ¿es autoridad normativa también? ¿Estamos obligados a llevar a cabo los mismos actos que se esperaba que hicieran esas personas? En esto debemos tener cuidado en no identificar demasiado rápido la voluntad de Dios para aquella gente con su voluntad para nosotros. Será necesario determinar lo que es esencia permanente del mensaje y lo que es forma temporal de su expresión.
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