Herejías sobre la deidad de Cristo: Ebionismo y Arrianismo
Un gran error que cometemos con mucha frecuencia es intentar idealizar y ensalzar la iglesia que se nos presenta en el Nuevo Testamento. No solo porque dicha iglesia primitiva ya comenzaba a manifestar señales de divisiones internas (obsérvese el caso de usura y mentira de Ananías y Safira en Hechos 5:1-11 o las murmuraciones de griegos contra hebreos en Hechos 6:1) sino, sobre todo, porque una iglesia, aun en unas condiciones tan favorables en sus comienzos, puede enfermar, incluso morir de éxito, si no se bebe de la misma fuente espiritual, y esa fuente es Cristo (1 Corintios 10:4).
Cuando la iglesia intentó entender quién y qué era Jesús, y en particular cómo se relacionaba con el Padre, surgieron algunas interpretaciones anormales.
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