Modelo "económico" de la Trinidad

En Hipólito y Tertuliano, encontramos el desarrollo de un punto de vista “económico” de la Trinidad. Hicieron pocos intentos por explorar las relaciones eternas entre los tres; más bien, se concentraron en las maneras en las que la Tríada se manifestaba en la creación y en la redención. Aunque la creación y la redención mostraban que el Hijo y el Espíritu eran algo distinto al Padre, también se consideraba que estaban unidos inseparablemente a él en su ser eterno. Como las funciones mentales de un ser humano, la razón de Dios, esto es, la Palabra, se consideraba que estaba unida de forma inmanente e indivisible con él.

Según el punto de vista de Tertuliano, hay tres manifestaciones de un solo Dios. Aunque son numéricamente distintas, ya que se pueden contar, son no obstante manifestaciones de un solo poder indivisible. Hay una distinción (distinctio) o distribución (dispositio), no una división o separación (separatio). Como imágenes de la unidad dentro de la divinidad Tertuliano señala la unidad entre la raíz y su brote, una fuente y su río, el sol y su luz. El Padre, el Hijo y el Espíritu son una sustancia idéntica, esta sustancia se extiende en tres manifestaciones, pero no se divide.
En una rápida evaluación, notamos que hay algo de vaguedad en este punto de vista de la Trinidad. Cualquier esfuerzo por intentar llegar a entender mejor lo que quiere decir resulta desalentador.

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