Naturaleza personal de la revelación especial

Es necesario preguntar sobre el estilo de la revelación especial, su naturaleza y modo. Es, en primer lugar, personal. Un Dios personal se presenta a sí mismo ante las demás personas. Esto se ve de diversas maneras. Dios se revela a sí mismo diciendo su nombre. Nada es más personal que el propio nombre. Cuando Moisés preguntó quién debería decir que le había enviado al pueblo de Israel, Jehová respondió dando su nombre:soy el que soy [o seré el que seré](Éx. 3:14). Es más, Dios hizo pactos personales con individuos (Noé, Abraham) y con la nación de Israel. Y fijémonos en que la bendición que Aarón y sus hijos pronunciaron ante la gente: “jehová te bendiga y te guarde. jehová haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia” (Núm. 6:24-26). Los Salmos contienen muchos testimonios de experiencia personal con Dios. Y el objetivo de la vida de Pablo fue un conocimiento personal de Dios: “Quiero conocerlo a él y el poder de su resurrección, y participar de sus padecimientos hasta llegar a ser semejante a él en su muerte” (Fil. 3:10).

Todas las Escrituras son personales en naturaleza. Lo que encontramos no es un conjunto de verdades universales, como los axiomas de Euclides en geometría, sino más bien una serie de declaraciones específicas y particulares sobre hechos concretos. Las Escrituras no son una presentación teológica formal, con argumentos y contraargumentos, como lo que se podría encontrar en un libro de texto sobre teología. Ni son declaraciones de credo sistematizadas. Hay elementos de afirmación doctrinal, pero no una intelectualización minuciosa de la creencia cristiana.

Hay poca especulación sobre asuntos que no se preocupen directamente de la obra redentora de Dios y su relación con la humanidad. La cosmología, por ejemplo, no recibe el escrutinio que a veces se encuentra en otras religiones. La Biblia no divaga sobre asuntos que sólo tienen interés histórico. No completa las lagunas en el conocimiento del pasado. No se concentra en los detalles biográficos. Lo que Dios revela es principalmente a sí mismo como persona, y especialmente las dimensiones de sí mismo que son particularmente significativas para la fe.