El administrador adecuado: resolviendo problemas
Las Escrituras ofrecen poca guía en cuanto a quién debería administrar la cena del Señor. Excepto en el caso de la celebración original del sacramento, cuando Jesús mismo administró los elementos, no se nos dice quién la presidía o qué hacían. Ni las Escrituras estipulan que se necesiten cualidades especiales para liderar o ayudar en el rito. Es más, se habla muy poco de la ordenación en el Nuevo Testamento.
Lo que aparece en los relatos de los evangelios y en las discusiones de Pablo es que la cena del Señor fue confiada a la iglesia, y es de suponer que era administrada por ella. Por tanto parece lógico que las personas a las que la iglesia encargaba supervisar y dirigir los cultos se encargasen también de la cena del Señor. Así que, por lo menos algunos de los líderes adecuadamente escogidos de la iglesia tendrían que ayudar en la práctica del sacramento; el pastor tomaría el papel dirigente. En ausencia de tales líderes, otros que reunieran esas cualidades podrían actuar en su lugar. En general, los ayudantes deberían reunir las cualidades que Pablo exigía para los diáconos; los líderes deberían reunir el conjunto de cualidades para ser obispos (1 Ti. 3).
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