Los receptores adecuados: resolviendo problemas

En ninguna parte de las Escrituras encontramos una amplia declaración de requisitos para recibir la cena del Señor. Los tenemos que deducir del discurso de Pablo en 1 Corintios 11 y del significado que nosotros damos a este sacramento. Si la cena del Señor significa, al menos en parte, una relación espiritual entre el creyente individual y el Señor, entonces lo lógico es que un requisito previo sea que haya una relación personal con Dios. En otras palabras, los que participan deberían ser auténticos creyentes en Cristo. Y aunque no se ha especificado nada fijo sobre la edad, el comulgante debería ser lo suficientemente maduro como para comprender el significado (1 Co. 11:29).

Deducimos otro pre-requisito del hecho de que hubiera algunas personas cuyo pecado era tan grave que Pablo instó a la iglesia a separarlos del cuerpo (1 Co. 5:1-5). Desde luego, la iglesia, a quien se ha confiado la cena del Señor, debería, al menos como primer paso en la disciplina, negar el pan y la copa a aquellos que se sabe están viviendo en pecado flagrante. En otros casos, sin embargo, como no sabemos cuáles eran los requisitos para ser miembros en las iglesias del Nuevo Testamento, probablemente es mejor, una vez explicado el significado del sacramento y la base de su impartición, dejar que los individuos mismos decidan si deben participar.

 

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