No gubernamental

Otra forma de gobierno de la iglesia sería los que no abogan por una forma particular de gobierno de la iglesia, lo que defienden se podría denominar mejor un no gobierno. Ciertos grupos, como los Cuáqueros (Amigos) y las Asambleas de hermanos niegan que la iglesia necesite tener una forma visible o concreta. En consecuencia, han eliminado prácticamente toda estructura de gobierno. En su lugar resaltan el trabajo interno del Espíritu Santo, que ejerce su influencia sobre los creyentes individuales y los guía de forma directa en lugar de hacerlo a través de organizaciones o instituciones.

Los cuáqueros enfatizan el concepto de “luz interior.” Como pertenecer a una iglesia tiene una importancia estrictamente mínima, no hay reglas explícitas para adherirse. En los grupos locales puede haber ancianos o supervisores con ciertas responsabilidades. Se celebran reuniones para determinar las maneras de actuar. Sin embargo, nunca se vota. En su lugar, las decisiones se toman por mutuo acuerdo producido por el Espíritu Santo.

Las Asambleas de hermanos prácticamente eliminan la iglesia visible. Mantienen que la iglesia existe en la tierra principalmente en su forma invisible, que es la formada por los verdaderos creyentes. Por lo tanto, no es necesario una organización que tenga unos ministros específicos. La presidencia del Espíritu Santo es la fuerza gobernante.

En cada uno de estos grupos existe un esfuerzo concertado por eliminar lo más posible la organización estructural. Confían en que el Espíritu Santo obre de una forma directa, para conducirlos a conocer cuál es su voluntad. A los que mantienen esta posición hay que elogiarles por resaltar el papel del Espíritu Santo y la necesidad de confiar en él. Sin embargo, su suposición de que hay una obra universal directa del Espíritu no está justificada por la evidencia bíblica.

Es más, el grado de santificación y de sensibilidad hacia el Espíritu Santo que se piensa que tienen los miembros de una congregación es un ideal irreal. El principal asunto aquí es si consideramos o no la Biblia o alguna comunicación más directa con el Espíritu Santo como la guía principal de nuestras vidas. Como en otros asuntos en este tema consideramos las Escrituras como el medio más importante de revelación.