Reconocimiento mutuo y comunión

Otra idea implica más que una mera aceptación ideológica de la unidad. La unidad se lleva a cabo a nivel práctico. Cada congregación reconoce otras como partes legítimas de la familia de Dios. Por tanto los miembros se pueden transferir rápidamente de una congregación a otra. También puede haber intercambios en el púlpito, una práctica que implica el reconocimiento de la ordenación por parte de otros grupos. Además, los miembros de diferentes iglesias se relacionan unas con otras y las congregaciones con compromisos e ideas similares trabajan juntas cuando es posible. Por ejemplo, cooperan para dirigir campañas evangelísticas masivas. Esencialmente, sin embargo, la cooperación es para una cosa específica; no se expresa en forma de organización oficial permanente.

No obstante hay ocasiones en las que las iglesias forman alianzas organizativas para cumplir propósitos comunes. Se unen en los que se denominan consejos o asociaciones de iglesias. Esto esencialmente es una unión cooperativa de denominaciones, cada una de las cuales mantiene su propia identidad. Es un esfuerzo combinado, por ejemplo, de metodistas, luteranos y episcopalianos, que continúan con sus tradiciones especiales. Se pone el énfasis tanto en la comunión como en la acción ya que la unidad es visible a la vez que espiritual.

 

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