Manifestación del Anticristo

Así como un día habrá una manifestación visible de Cristo, también habrá una manifestación del hombre de pecado, el Anticristo. Sin pretender ser dogmáticos en este asunto, sugerimos a grandes rasgos algunos pasos que conducirán a la revelación de dicho personaje:

1. Antes de la segunda venida de Jesucristo. En su segunda epístola a los Tesalonicenses, el apóstol Pablo previene a los creyentes para que no se dejen mover o persuadir "en el sentido de que el día del Señor está cerca" (2 Tesalonicenses 2:2). El apóstol, seguidamente subraya que ese día del Señor no vendrá sin que antes ocurran dos cosas: "la apostasía y la manifestación del hombre de pecado, el hijo de perdición" (2 Tesalonicenses 2:3)

Entendemos por el "día del Señor" un período de tiempo extenso que incluye la gran tribulación y el reinado terrenal de Cristo, culminando con el juicio del gran trono blanco (Apocalipsis 20:11-15). De modo que "el día del Señor" comienza con la tribulación, y éste no se iniciará sin que antes se manifieste el hombre de pecado.

2. Su comienzo será insignificante. El Anticristo comenzará su carrera de modo insignificante, pero poco a poco se levantará hasta ocupar el sitio más prominente en la esfera política, social y económica mundial. Al parecer, hará su aparición en el escenario mundial en conjugación con otros personajes importantes. En relación con los diez cuernos de la cuarta bestia, Daniel 7:8 dice que aparecerá como "otro cuerno", es decir, «uno pequeño». Esto es, el cuerno pequeño aparece entre los otros, pero progresivamente se engrandece hasta superar a todos sus colegas.

Que el Anticristo comience su carrera como un personaje o estratega político de poca importancia y luego llegue a tener la prominencia que la Biblia predice, es algo que no debe causar sorpresa. Muchos grandes líderes así lo han hecho en el pasado. Alejandro Magno, Napoleón, Hitler, Stalin y muchos otros hombres de fama mundial tuvieron un comienzo un tanto insignificante, pero llegaron a ocupar un sitio de supremacía entre sus contemporáneos.

3. Concertará un pacto con la nación de IsraelUna de las más sorprendentes y maravillosas profecías de toda la Biblia la encontramos en Daniel 9:24-27. Ese pasaje nos habla de setenta semanas de años, es decir, un total de 490 años (cf. Levítico 25). La última de esas semanas aún no ha tenido su cumplimiento y se corresponde con el período de la tribulación profetizada por el mismo Señor Jesús y que precederá su Segunda Venida en gloria (Mateo 24:29-30). La semana setenta, es decir, los últimos siete años de la profecía de Daniel, comenzará cuando el Anticristo concluya un pacto de protección con la nación de Israel. Dicho pacto dará al Anticristo un gran prestigio mundial, ya que tendrá la apariencia de resolver el problema político de mayor envergadura en el ámbito internacional.

4. Encabezará la confederación de las diez naciones. En su ascenso al poder, el Anticristo formará parte de una confederación de naciones que, según Daniel 7:7-8, 24-25, parece comprender el territorio ocupado por el antiguo Imperio Romano. A su debido tiempo, aquel que es llamado "el cuerno pequeño" (Daniel 7:8) y "la bestia" (Apocalipsis 13:1) ejercerá la supremacía política sobre los otros reinos, de manera que los demás líderes o reyes le rendirán honor y pleitesía (Apocalipsis 17:12-13).

 

El Anticristo al poder

No hay que hacer un gran esfuerzo mental o intelectual para convencerse de que el panorama mundial en todos los órdenes se presenta cada vez más complicado. Los problemas a resolver son más complejos y las soluciones que se sugieren menos convincentes. Es en medio de una situación semejante que el Anticristo tendrá la oportunidad de presentarse ante el mundo y hacerle creer que posee el remedio para curar todos los males de la humanidad.

1. Caos en el mundo. El mundo en el que hará su aparición el Anticristo estará conmocionado por "guerras y rumores de guerras", hambre, pestilencias, confusión, catástrofes, temor, terremotos y frustración general (2 Timoteo 3; Apocalipsis 6:1-8; Mateo 24:3-7). Ese caos general facilitará en gran manera su recepción.

2. Conveniencia con la apostasía y la blasfemia. Una de las decisiones más sabias del Anticristo cristaliza en una especie de acuerdo con la religión y las naciones apóstatas, o falso cristianismo, que estará en acción especialmente durante la primera mitad de la tribulación. Esa apostasía se identifica en la Biblia con el nombre de "la gran ramera" (Apocalipsis 17:1), que es "la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra" (Apocalipsis 17:18); una referencia a la antigua ciudad de Babilonia (Isaías 17:12-13; Jeremías 51:13; Apocalipsis 16:19).

Más tarde, el Anticristo no tendrá necesidad de todo este sistema mentiroso y blasfemo para ejecutar sus planes después de la primera mitad de la tribulación. Es más, posiblemente haya llegado hasta el punto de resultar un estorbo para sus actividades. De modo que, en conformidad con sus propósitos, el Anticristo destruirá todo este sistema apóstata para poder erigirse a sí mismo como dios (Apocalipsis 18:1-24). Es posible que algunos de los movimientos teológicos contemporáneos y las tendencias ecuménicas que pretenden producir unión orgánica sacrificando principios bíblicos sean los preludios de la apostasía religiosa de los últimos tiempos.

3. Es investido con poder satánico. Además de la ayuda moral y sociológica que el Anticristo recibirá de la falsa religión al tiempo de su ascensión, es aún de mayor importancia el hecho de que será investido con poder diabólico. El apóstol Juan nos dice acerca de la bestia: "Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad" (Apocalipsis 13:2). De modo que Satanás dará su poder y autoridad al Anticristo, imitando así al Cristo, quien ha recibido del Padre toda autoridad (Juan 17:2; Mateo 28:18-20). Como representante del dragón, el Anticristo poseerá un poder que estará más allá de la comprensión de la mente humana.

4. La providencia divina en acción. Aunque hemos señalado que el Anticristo se levantará por el poder de Satanás, es importante también notar las intervenciones divinas. El Dios Soberano y Rey Eterno tendrá absoluto control de todos los eventos que ocurran en el mundo. Es, por tanto, maravilloso leer lo que nos dice la Palabra de Dios: "Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego; porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios" (Apocalipsis 17:16-17).

En ese tiempo, el Anticristo pondrá su marca o símbolo sobre la sus adoradores y aquellos que no tengan la marca de la bestia serán perseguidos implacablemente (Apocalipsis 13:16-18). Esto sugiere la magnitud de la persecución que sufrirán los redimidos del Señor durante ese período. Es muy posible que la mayoría de los convertidos durante la tribulación tengan que pagar con sus propias vidas a causa de la persecución ordenada por el Anticristo. Sin dudas, será un gran "tiempo de angustia" (Daniel 12:1; Mateo 24:21).

 

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