Regeneración

Los problemas sociales no se resolverán tratando la sociedad. Como la dirección de la sociedad viene determinada por las mentes y las voluntades de los miembros que la constituyen, la alteración de la sociedad sólo se producirá cambiando a los individuos que la componen. Esta es la estrategia de la regeneración, que, en sí misma, es una forma de utopía. Porque afirma que si todas las personas de la sociedad son transformadas, la sociedad misma se transformará.

Subrayando esta idea está la creencia profunda en la depravación y la pecaminosidad humana. Mejorar las circunstancias externas o el medioambiente no cambiará el interior corrupto de la persona. Y sin la transformación interior, las condiciones pecadoras de la sociedad sencillamente regresarán.

También hay un énfasis en el individuo. Cada persona es una entidad aislada, que se contiene en sí misma y que es capaz de tomar decisiones libres, casi sin verse afectada por las condiciones de la sociedad. La unidad de la moralidad es la persona individual. El grupo no es una entidad orgánica con características propias, sino una colección o conjunto de individuos.

El enfoque de los que adoptan y practican esta estrategia es muy evangelístico. Impulsan a los individuos a tomar una decisión y a cambiar la dirección de sus vidas. A menudo también se pone un fuerte énfasis en la comunión cristiana. Esto puede tomar la forma de agrupaciones sociales bastante intensivas dentro de la iglesia organizada. El compromiso principal es el grupo cristiano, y la función básica de esto es que haya apoyo mutuo entre los miembros. Por tanto puede haber una tendencia a renunciar a implicarse con el mundo. Otros abogan por implicarse en la sociedad, por ejemplo, trabajando en profesiones de ayuda. Sin embargo, por lo general estas personas se orientan más hacia el bienestar social (aliviando las condiciones resultantes de unas estructuras sociales defectuosas) que hacia una acción social (alterando las estructuras que causan los problemas).