Beneficios de la crítica de las formas

Debemos señalar las contribuciones positivas de la crítica de las formas. Algunas han sido ignoradas a veces, en parte por las manifestaciones extremas de algunos de los primeros practicantes de la crítica de las formas. Algunas de las reacciones en contra de la crítica de las formas también fueron muy extremas, considerándola un método totalmente negativo y efímero. Parte de esta reacción se debía a la asociación de la crítica de las formas con una escuela de teología en particular. En teoría al menos, personas de distintas teologías pueden utilizar la crítica de las formas. Pero debido a la asociación que Rudolf Bultmann hizo entre su desmitologización y la metodología de la crítica de las formas, se empezó a considerar a ambas como sinónimas o al menos como inseparables para algunos, y las objeciones que se hacían a la primera a menudo se aplicaban a la segunda. Sin embargo, a pesar de esto, debemos discutir una serie de beneficios que han surgido del uso de esta metodología.

1. La crítica de las formas ha señalado la conexión vital entre, por una parte, la incorporación de las obras y las palabras de Jesús a los Evangelios y por otra, la fe y la vida de sus seguidores. Quizá la afirmación más clara sobre este tema la hizo Juan: “Pero estas [cosas] se han escrito para que creáis” (Jn. 20:31). No era suficiente con conocer lo que había hecho y dicho Jesús, o incluso con creer que había hecho y dicho tales cosas, o que lo que había dicho era verdad y lo que había hecho era digno de comentarse. Era más importante obedecer las palabras de Jesús.

También resulta claro que los escritores de los Evangelios no estaban preocupados por profundizar en aspectos de Jesús que no fueran significativos para la fe. Por ejemplo, no se nos dice nada del aspecto físico de Jesús: del color de sus ojos o su pelo (aunque podemos deducirlo de su nacionalidad), la calidad de su voz, su tono, su modo de expresarse o sus gestos. Estos detalles no tienen nada que ver con el propósito para el cual fueron escritos estos Evangelios. La fe de una persona no se ve afectada por el hecho de que un discurso se dijera de forma más rápida o más lenta, sino por el contenido del mismo. Es obvio que se hizo una selección de todo lo que hizo o dijo Jesús. Juan dejó muy claro (Jn. 21:25) que él había hecho la selección según su preocupación evangelizadora.

2. Los críticos de las formas han señalado que los Evangelios son productos del grupo de creyentes. Aunque pudiera parecer que esto es una desventaja, que conduce al escepticismo, es justamente lo contrario. Como la tradición era posesión de la iglesia, los Evangelios reflejan el tipo de juicio equilibrado que es posible cuando las ideas de uno están sujetas al escrutinio de otros, en lugar de únicamente a la interpretación privada.

3. La crítica de las formas señala que somos capaces de aprender mucho sobre la iglesia primitiva y las situaciones que atravesó gracias al material que los escritores de los Evangelios decidieron incluir y el que decidieron resaltar. Desde luego el Espíritu Santo inspiró la incorporación de material que consideró sería importante para la iglesia en tiempos posteriores. No obstante, como la revelación vino en lo que luego denominamos forma antrópica, se relacionaba particularmente con las situaciones a las que se enfrentaba la iglesia en aquel tiempo.

4. La crítica de las formas, cuando sus presuposiciones no son contrarias a la perspectiva y posición de los autores de la Biblia, es capaz de ayudar a confirmar algunas de las aseveraciones básicas de las Escrituras. Por ejemplo, en un momento dado del desarrollo del método, los críticos de las formas creían que cuando se identificaran los primeros estratos de la tradición, surgiría un Jesús poco sobrenatural cuyo mensaje hablaría principalmente del Padre y no de sí mismo. Sin embargo, esto resultó ser una esperanza ilusoria. Porque en lo que se cree que es el primer estrato de la tradición, no vemos surgir ese tipo de Jesús.

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