Dios se revela mediante la Escritura

Y el Nuevo Testamento nos dice que, hace unos 20 siglos, unas tristes mujeres se despertaron muy temprano una mañana de domingo para ungir el cuerpo sin vida de un difunto que había sido crucificado. Se asustaron al comprobar que no estaba dentro de la tumba y al ver que la pesada piedra había sido removida. La Biblia dice que Jesús resucitó de entre los muertos y que la propia muerte fue derrotada para siempre. La resurrección de Jesucristo es la primicia de la nuestra. De todos aquellos que a lo largo de la historia creímos en Él.

El ateísmo no tiene respuesta ante la muerte, ni ninguna esperanza para el ser humano. Es una cosmovisión estéril que deja al hombre metido en un ataúd, a la espera de la incineración final del mundo que se producirá cuando estalle el Sol, dentro de 4.500 millones de años, según opinan los astrónomos. De esa manera, sería borrada toda huella de la existencia humana, toda cultura o civilización. Para el materialismo la historia humana se acaba en la tumba. Sin embargo, para la fe cristiana, en la tumba de Jesucristo empieza todo. La resurrección de Jesús abre la puerta a una historia de mayor dimensión. ¿Cómo podemos saber que Dios realmente existe? Por las estrellas del firmamento sobre nuestra cabeza, por la información y el diseño inteligente de todos los seres vivos, por la ley moral escrita en nuestros corazones y por la Palabra de Dios que podemos leer a diario. Y lo que ésta nos dice es que solo Jesucristo nos muestra verdaderamente quién es Dios en realidad.