Teorías alternativas
No es suficiente negar la historicidad de la resurrección de Cristo. El escéptico ahora también tiene que explicar cómo estos relatos fraudulentos surgieron y por qué los seguidores de Cristo estaban preparados a sufrir por este mensaje. Estas alternativas deben poder explicar mejor las evidencias encontradas.
1. Jesús no murió en la cruz. La primera alternativa es que Jesús no murió en la cruz, sino, como una interpretación en el Corán lo explica, huyó a la India, dónde hasta hoy hay un altar que marca su “verdadera” tumba en Srinagar, Cachemira.
No olvidemos, lo que significa para un judío, que su Rabí, fuese crucificado. Es la peor humillación posible. Significa que fue maldecido por Dios (Deut 21:23; Gal 3,13). Fue el castigo más cruel que los romanos usaron. Ningún ciudadano romano lo sufrió.
Pero el mensaje central del Evangelio es justamente este. Pablo dice en 1 Corintios 1:23: "pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, piedra de tropiezo para los judíos, y necedad para los gentiles". La pregunta es, ¿quién inventó este mensaje, si no sucedió de verdad? Cristianos seguro que no. No inventarás una teoría donde los unos dicen que eres un maniático y los otros que eres tonto. Además, la tradición de que Cristo murió en la cruz, es ampliamente difundida (p. ej. en un grafiti de burla sobre Alexámenos encontrado 1856 en Roma. Se observa a un soldado que adora a su Dios, presentado como un Burro colgando de una cruz). Esa teoría no explica la fe en la crucifixión de los discípulos y creyentes hasta el día de hoy. Por ende, no puede ser cierta.
2. Jesús fue crucificado, pero no murió. Otra alternativa consiste en decir que Jesús fue crucificado, pero no murió. Parecía estar muerto, pero solo agonizaba. En el libro, "el caso de Cristo", Lee Strobel entrevista al médico Dr. Alexander Metherell quien sin duda dice, de que no existe absolutamente ninguna posibilidad de que Jesús haya sobrevivido a la flagelación y posterior crucifixión. Encima un soldado romano sabe cuándo una persona está muerta y cuando agoniza. Tenía que temer un castigo severo, si no hacía bien su trabajo. Los soldados romanos no eran médicos, pero expertos en matar personas. “Además, si de alguna manera se escapaba un prisionero, los soldados responsables eran ejecutados, por lo tanto, tenían un gran incentivo para asegurarse completamente de que cada víctima estuviere muerta cuando la bajaban de la cruz.”
Así que podemos sostener que existen muchas fuertes refutaciones médicas acerca de la posibilidad de que Jesús no murió. Pero la clave es que “una persona en ese tipo de estado patético nunca hubiera inspirado a sus discípulos a que fueran a proclamar que es el Señor de la vida que triunfó sobre la tumba.” Esa alternativa explica la crucifixión, pero no explica la aparición del resucitado y el cambio que la misma produjo en los discípulos.
3. Jesús murió, pero su cuerpo fue robado. Esa teoría incluso ya se encuentra en la Biblia, en Mt 28:13. La idea consiste en que los discípulos vinieron y robaron el cuerpo de Cristo, mientras los soldados dormían. Esa teoría fue inventada por los principales sacerdotes y los ancianos contrarios a Jesús. ¿Por qué? Porque necesitaban una explicación de la tumba vacía. Esa teoría por lo tanto admite la tumba vacía. Pero esa teoría no es buena, porque pretende hacernos creer, que un grupo de soldados, sabiendo que si no cumplían con su tarea de cuidar la tumba les esperaba la pena de muerte, dormían todos al mismo tiempo. Y aun estando dormidos vieron que fueron los discípulos que robaron el cuerpo de Jesús. Además, ¿cuál habría sido la motivación de los discípulos de hacer algo así? Cómo Keller arguye, deberían poder haber partido de que otros judíos estarían abiertos a la fe de que una persona singular resucitaría de los muertos, lo cual no es el caso. Además tocar un cadáver era algo impuro para un judío. No lo harían. En el Talmud, en un tratado llamado Zenachot 13,7 leemos de que es prohibido para un judío cambiar de tumba a un difunto, a no ser que fuera para llevar el cuerpo de un difunto de otro país a Israel.
Para ser sinceros, es una parodia. Imaginémonos los discípulos elaborando este plan: “Vamos a robar el cuerpo de Jesús, luego lo guardamos en un lugar secreto, volvemos y contamos una historia y al final nos matan por eso”.
El problema principal consiste en la pregunta: ¿qui bonum – a quién le sirve? ¿Quién sacaría una ventaja de eso? Sabiendo que el muerto no era el Mesías, sabiendo que con una mentira pecas contra Dios, sabiendo que probablemente serás perseguido, ¿cuál es la motivación de inventar tal historia? De historiadores como Tácito, Epicteto, Marco Aurelio, Suetonio, Juvenal, Plinio el joven y Flavio Josefo, sabemos que los cristianos fueron perseguidos, quemados, decapitados y crucificados. Flavio Josefo nos cuenta, por ejemplo, que Jacobo, hermano de Jesús fue matado alrededor de 62 d.C.
La debilidad más grande de esa teoría es que no explica la transformación de los discípulos, convencidos de haber visto al Cristo resucitado luego de que se les apareció. Sobre todo, falla en explicar la disposición de los discípulos de morir por su fe. Y si fue otra persona que robó el cuerpo, no explica las apariciones y se necesita de otra teoría que se añadiría a esa. Las leyendas y la mitología no explican el testimonio dado por antiguos testigos oculares que dicen haber tenido un encuentro con el resucitado.
4. Alucinaciones de los discípulos. Esa es la explicación naturalista más difundida y más congruente que existe. Consiste en que, cómo Lüdemann lo expresa, “los discípulos de Jesús realmente creyeron haber visto al Jesús resucitado” ya que el lenguaje del Nuevo Testamento es un lenguaje figurativo, pero en realidad lo que vieron fue una “visión” o “alucinación” la cuál luego fue proclamada. Estas visiones fortalecieron en los discípulos la idea, de que Jesús de alguna manera estaba vivo todavía. Por eso se habla también de una resurrección al kerigma, a la predicación o proclamación, pero no de una verdadera resurrección. Esta explicación tiene varias debilidades:
1) Alucinaciones son eventos privados, experimentados por una persona solitaria. Pero Pablo en 1 Co 15 menciona, y existen otras evidencias, de que Jesús apareció a varias personas, incluso a grupos enteros.
2) Sabiendo que las alucinaciones son experiencias aisladas, parece muy improbable, que muchas personas, incluso grupos, en lugares diferentes, en tiempos diferentes y bajo circunstancias diferentes tengan una misma alucinación.
3) Alucinaciones normalmente surgen de una expectativa prometedora. A veces se agrega, que los discípulos vivieron en un mundo donde muchas religiones creían en la resurrección. Pero debemos diferenciar bien. Para los griegos y romanos, el cuerpo era la prisión del alma y la muerte libera el alma del cuerpo. Así que la resurrección del cuerpo sería algo indeseado. Y los judíos creían que Dios crearía en el día de juicio un nuevo cielo y una nueva tierra. Él también resucitaría a los justos en aquel día. Pero que la resurrección de un hombre ocurriría antes de la creación de un nuevo cielo y una nueva tierra, era algo inimaginable. Pero los discípulos no esperaron la resurrección.
4) Es altamente improbable que una experiencia subjetiva pudiera inspirar el cambio radical de los discípulos.
5) No explica cómo incluso personas escépticas como Jacobo, llegaran a tener esa “alucinación” (cf. 1 Co 15:7).
6) ¿Cuál sería el deseo de Pablo, como perseguidor de los cristianos, de ver a Jesús?
7) Además, las alucinaciones no explican la tumba vacía y por ende tampoco el relato del funeral. Alucinaciones de esa índole, solo reflejan algo, que ya sabemos de antemano y no algo completamente nuevo. Como vimos, eso no es aplicable a lo expuesto hasta ahora. Por estas razones, muchos eruditos rechazan esa teoría.
5. La leyenda de la tumba vacía. Esta teoría dice, que la tumba vacía fue una leyenda posterior que se desarrolló, cuando la gente ya no podía refutarla, porque la ubicación de la tumba se había olvidado. Esa teoría ya existe desde 1835 cuando David Strauss dijo, que los relatos acerca de la muerte y resurrección de Cristo eran legendarios. Pero como hemos demostrado en este último apartado, la historia de la tumba vacía tiene su origen pocos años después de los hechos mismos (1 Co 15). La esencia del relato está muy bien atestiguada y a una distancia de los hechos que hacen prácticamente imposible la creación de leyendas. Además, las leyendas no pueden explicar el origen de la historia.
La única hipótesis que explica satisfactoriamente la muerte de Cristo, la tumba vacía, las apariciones posteriores y el cambio en los discípulos, es que Dios levantó a Cristo de entre los muertos. Todas las teorías alternativas fallan al tratar de explicar las diferentes evidencias históricas. Cómo dice Craig: “En verdad, con base en la evidencia, [la hipótesis de que Dios resucitó a Jesús de entre los muertos] es la mejor explicación de lo que sucedió.” Y esa hipótesis solo necesita de una más: de que Dios existe. Si Dios existe y si existe la posibilidad de milagros, “es posible de que haya actuado en la historia resucitando a Jesús de entre los muertos”.
¿Y qué hacemos ahora con eso? Pablo en Hechos 17:16ss. se encuentra predicando en Atenas sobre el Areópago. Entre otras cosas también habla de que Dios resucitó a Jesús de entre los muertos, lo cual tiene pruebas (1 Co 17:31). Y cuando le oyeron hablar de la resurrección de los muertos (v. 32) se forman tres grupos de oyentes, con tres respuestas diferentes a lo oído:
1) Unos se burlan de Pablo y su mensaje.
2) Otros aplazan la respuesta para otro día (“te escucharemos otra vez).
3) Los demás se unieron a él y creyeron (v. 34).
Cada uno tiene estas tres opciones para reaccionar a lo expuesto: se puede burlar del mensaje acerca de la resurrección diciendo que científicamente es imposible. Puede aplazar una decisión o puede creer que realmente Dios resucitó a Jesús de entre los muertos. Y entonces es importante recordar las palabras de Timothy Keller que a veces se encuentra con personas a quienes no les gusta cierta enseñanza de Jesús. El suele decirles, alegando a 1 Co 15:32: “Si Jesús resucitó de los muertos, tenemos que aceptar todo, lo que Él enseñó y si no resucitó, no necesitamos preocuparnos por lo que Él enseñó. El punto central no es, si nos gustan sus enseñanzas o no, sino si resucitó de los muertos o no.”
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