Capacidades y poderes de los ángeles
Los ángeles son representados como seres personales. Se puede interactuar con ellos. Tienen inteligencia y voluntad (2 S. 14:20; Apoc. 22:9). Son criaturas morales, algunos son caracterizados como santos (Mt. 25:31; Mr. 8:38; Lc. 1:26; Hch. 10:22; Apoc. 14:10), mientras que a otros, que han caído, se les describe como mentirosos y pecadores (Jn. 8:44; 1 Jn. 3:8-10).
En Mateo 24:36 Jesús da a entender que los ángeles tienen un conocimiento sobrehumano, pero al mismo tiempo afirma expresamente que su conocimiento tiene límites: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre.” En 1 P. 1:12 puede que haya una alusión a la naturaleza limitada de su conocimiento. Evidentemente ellos crecen en conocimiento observando las acciones humanas y oyendo hablar del arrepentimiento humano (Lc. 12:8; 15:10; 1 Co. 4:9; Ef. 3:10). Que su conocimiento es mayor que el de los humanos se aprecia en su presencia en los consejos celestiales, su implicación en la transmisión de la revelación (Gá. 3:19) y su interpretación de las visiones (como en los casos de Daniel y Zacarías). Ser comparado con un ángel puede implicar que se posee una gran sabiduría.
Al igual que los ángeles poseen gran conocimiento, pero no omnisciencia, así también tienen un poder grande y sobrenatural, pero sin ser omnipotentes. El gran poder de los ángeles se enseña de tres maneras en las Escrituras:
1. Los títulos asignados al menos a algunos de ellos: principados, potestades, autoridades, dominios, tronos.
2. Afirmaciones directas; por ejemplo: “mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en poder [a los humanos]” (2 P. 2:11); “Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra obedeciendo a la voz de su precepto” (Sal. 103:20).
3. Los efectos atribuidos a su actuación: ver 2 Crónicas 32:21; Hechos 12:7-11.
Los ángeles obtienen su gran poder de Dios y siguen dependiendo de su voluntad favorable o de su permiso para ejercitarlo. Están restringidos a actuar dentro de los límites de su permiso. Esto le ocurre incluso a Satanás, cuya habilidad para afligir a Job estaba circunscrita a la voluntad del Señor (Job 1:12; 2:6). Los ángeles de Dios sólo actúan para llevar a cabo sus órdenes, no lo hacen de forma independiente. Sólo Dios hace los milagros (Sal. 72:18). Como criaturas que son, los ángeles están sujetos a todas las limitaciones de las criaturas.
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