Tricotomismo
Una posición popular en los círculos protestantes conservadores es el denominado “tricotomismo.” Un humano está compuesto de tres elementos.
1. El primer elemento es el cuerpo físico, algo que los humanos tienen en común con los animales y las plantas. No hay diferencia de tipo entre un cuerpo humano y el de los animales y las plantas; pero hay una diferencia de grado, ya que los humanos tienen una estructura física más compleja.
2. La segunda parte de los humanos es el alma. Este es el elemento psicológico, la base de la razón, la emoción, la interrelación social y cosas así. Se cree que los animales tienen un alma rudimentaria. La posesión de un alma es lo que distingue a los hombres y a los animales de las plantas. Aunque el alma humana es mucho más compleja y es mucho más capaz que la de los animales, sus almas son similares en tipo. Lo que realmente distingue al hombre de los animales no es tener un alma más compleja y avanzada, sino un tercer elemento.
3. A este tercer elemento le podemos llamar, el espíritu. Este elemento religioso permite a los humanos percibir los asuntos espirituales y responder a su estímulo. Es el lugar en el que se asientan las cualidades espirituales del individuo, mientras que los trazos de la personalidad residen en el alma.
Una buena porción del tricotomismo está en deuda con la antigua metafísica griega. Sin embargo, excepto por una referencia ocasional explícita la influencia de los filósofos griegos no es fácilmente aparente. En realidad la principal base del tricotomismo son ciertos pasajes de las Escrituras que o bien enumeran tres componentes de la naturaleza humana o distinguen entre el alma y el espíritu. Uno de los textos es 1 Tesalonicenses 5:23: “Que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser – espíritu, alma y cuerpo – sea guardado irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” Hebreos 4:12 describe la palabra de Dios como: “viva, eficaz y más cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” Aparte de eso, una división tripartita parece estar implícita en 1 Corintios 2:14-3:4, donde Pablo clasifica a las personas humanas como “carnales” ('sarkikos'), “no espiritual” ('psuchikos' - literalmente “del alma”), o “espirituales” ('pneumatikos'). Estos términos parecen hacer referencia a diferentes funciones u orientaciones, si no a diferentes componentes, de los humanos. Primera Corintios 15:44 también distingue entre el cuerpo natural y el cuerpo espiritual.
Algunos filósofos griegos enseñaban que el cuerpo es el aspecto material del hombre, el alma es el aspecto inmaterial, y el espíritu pone a los dos en relación. A menudo hacía un paralelismo entre la manera en que el cuerpo y el alma se relacionan y la manera en que Dios y el mundo creado por él se relacionan. De la misma manera que Dios entra en relación con el mundo a través de una tercera sustancia (intermediaria), el alma y el cuerpo se relacionan a través del espíritu. Se pensaba en el alma por una parte como algo inmaterial y por otra como algo relacionado con el cuerpo. Hasta donde se relaciona con el cuerpo, se consideraba carnal y mortal; pero cuando se apropiaba del espíritu, se consideraba inmortal.
El tricotomismo se hizo particularmente popular entre los padres alejandrinos de los primeros siglos de la iglesia, como Clemente de Alejandría, Orígenes y Gregorio de Nisa. Cayó en cierto descrédito después del uso que hizo Apolinario para la elaboración de su cristología, que la iglesia determinó que era herética. Aunque alguno de los padres orientales continuaron manteniéndolo, sufrió un declive general de popularidad hasta que lo revivieron los teólogos ingleses y alemanes del siglo XIX.
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