Nestorianismo

La controversia cristológica del siglo V comenzó a principios del año 428, con la elevación al patriarcado de Constantinopla de un líder cristiano sirio llamado Nestorio, quien enseñaba la existencia de dos personas separadas en Cristo encarnado: una divina (el Hijo de Dios); otra humana (el hijo de María), unidas con una voluntad común.

El nestorianismo es particularmente difícil de entender y evaluar. Una razón es que este movimiento surge en un periodo de fuerte rivalidad política dentro de la iglesia. En consecuencia, no siempre queda claro si la iglesia rechazó la teoría por sus ideas o por la oposición entre su principal defensor y alguien que tenía una influencia eclesiástica superior. Además, el lenguaje de Nestorio era un tanto ambiguo e inconsistente. Está claro que la teoría censurada por la iglesia llamada nestorianismo no cumplía con toda la posición ortodoxa, y probablemente era defendida por alguno de los seguidores de Nestorio. Sin embargo, según el juicio de importantes estudiosos, el mismo Nestorio no era “nestoriano,” sino que esa terminología mal escogida, unida a la oposición de un contrario agresivo, condujo a una injusta condena de sus ideas.

En el siglo IV habían surgido dos tipos principales de cristología: el “Verbo-carne” y el “Verbo-hombre.” El primero, consideraba el Verbo como el elemento principal en el Dios-hombre y el alma humana como de relativamente poca importancia (hay que recordar que el apolinarismo mantenía que Jesús tenía un alma divina y un cuerpo humano). El segundo, menos seguro de que el Verbo ocupase una posición dominante en el Dios-hombre, afirmaba que Jesús asumía una naturaleza humana completa. Esta diferencia de puntos de vista es el contexto ideológico del Nestorianismo.

Poco después de que Nestorio fuera nombrado patriarca de Constantinopla en 428, se le obligó a decretar sobre lo adecuado de referirse a María como 'theotokos' (“portadora de Dios”). Nestorio era reacio a hacer eso, a menos que 'theotokos' fuera acompañado de la palabra 'anthropotokos' (“portadora de hombre”). Aunque sus ideas no eran únicas en ese tiempo, la elección de un lenguaje algo desafortunado le causó problemas a Nestorio. Él señaló que Dios no podía tener una madre y que desde luego ninguna criatura podía haber engendrado a un miembro de la divinidad. María, por lo tanto, no dio a luz a Dios; dio a luz a un hombre que fue un vehículo para Dios. Dios simplemente no podía haber estado durante nueve meses en el vientre de una madre, ni ser envuelto en las ropas de un niño; no podía haber sufrido, haber muerto y haber sido enterrado. Nestorio creía que el término theotokos contenía implícitamente o el punto de vista Arriano del Hijo como criatura o el concepto de Apolinar de la incompleta humanidad de Jesús.

La declaración de Nestorio alarmó a otros teólogos, entre los cuales estaba Cirilo de Alejandría, que era rival de Nestorio. Eusebio, posterior obispo de Cesarea, después de escuchar que María se suponía que sólo había dado a luz a un hombre, concluyo que Nestorio era un adopcionista (esto es, que Nestorio creía que el hombre Jesús se hizo divino en un momento concreto de su vida después de nacer, probablemente con el bautismo). De las declaraciones de Nestorio y las reacciones a sus ideas surge la idea tradicional del nestorianismo como una herejía que divide al Dios-hombre en dos personas distintas. Es esta herejía la que se condena. Cirilo era el líder de la oposición, y en el Concilio de Éfeso (431) probó su habilidad para la maniobra política. Los legados papales aprobaron la posición del grupo de obispos dominados por Cirilo.

Es prácticamente imposible determinar con exactitud cuál era el punto de vista de Nestorio. Y esto particularmente a la luz del descubrimiento en el siglo XX del libro de Heraclidas, que aparentemente Nestorio escribió unos veinte años después de su condena. En este libro manifestaba estar de acuerdo con la formulación de Calcedonia (dos naturalezas unidas en una sola persona). Sin embargo, es cierto que se mostraba impaciente con la “unión hipostática” que enseñaba Cirilo, creyendo que este concepto eliminaba lo distintivo que había en ambas naturalezas. Nestorio prefería pensar en términos de una “conjunción” ('sunapheia') más que en una unión ('henōsis') entre las dos. Quizá el mejor resumen del pensamiento de Nestorio sea decir que aunque él consciente o abiertamente no mantuviese o enseñase que había una división en la persona de Cristo, lo que decía parecía implicarlo. Si el mismo Nestorio no era representante del nestorianismo, sus ideas sí que condujeron lógicamente a él y habrían sido adoptadas por muchos si la iglesia no hubiera hecho ninguna declaración sobre el asunto.

Para tenerlo un poco más claro, los fallos del Nestorianismo fueron básicamente los siguientes:

1. El hijo de la Virgen María es distinto del Hijo de Dios.

2. Así como de manera análoga hay dos naturalezas en Cristo, es necesario admitir también que existen en Él dos sujetos o personas distintas.

3. El hombre Cristo no es Dios, sino portador de Dios.

4. Las propiedades humanas (nacimiento, pasión, muerte) tan sólo se pueden predicar del hombre Cristo; las propiedades divinas (creación, omnipotencia, eternidad) únicamente se pueden enunciar del Logos-Dios; se niega, por lo tanto, la comunicación entre ambas naturalezas.

5. En consecuencia, no es posible dar a María el título de Theotokos (Madre de Dios). Ella no es más que ‘Madre del Hombre o ‘Madre de Cristo’.

6. Se opusieron al Nestorianismo importantes prelados, encabezados por Cirilo de Alejandría. La herejía fue condenada y la doctrina aclarada en el Concilio de Éfeso en el año 431.