Conflicto con las leyes naturales
Otra objeción final al nacimiento virginal procede de una resistencia fundamental a la posibilidad de milagros y la intrusión de lo sobrenatural en el ámbito de la historia. En realidad esta objeción podría estar detrás de alguna de las demás. Sin embargo, aquí la trataremos abiertamente: el nacimiento humano normal siempre necesita de la reproducción sexual en la que intervienen un hombre y una mujer.
Aquí simplemente señalaremos que la posición que se tenga hacia la posibilidad de que existan los milagros es en gran medida un tema de cosmovisión básica. Si uno cree que todo sucede como resultado de las fuerzas naturales, y que el sistema de la naturaleza es toda la realidad, entonces no puede existir nada “milagroso.” Si, por otra parte, uno está abierto a la posibilidad de que haya una realidad fuera de nuestro sistema cerrado, entonces existe la posibilidad de que un poder sobrenatural pueda intervenir y contrarrestar el funcionamiento normal de las leyes inmanentes. En un universo abierto, o en uno en el que se considera abierto, cualquier suceso y su contrario tienen la misma posibilidad de ocurrir. En tal situación, la posición que uno tenga respecto a temas particulares como el nacimiento virginal es un asunto de determinar de forma histórica lo que sucedió realmente, y no de teorizar sobre si pudo suceder o no. Nuestra posición es que existe una adecuada cantidad de evidencia histórica de que Jesús fue realmente el hijo de una virgen y que fue concebido sin la relación sexual humana normal. Si no tenemos objeción previa a la posibilidad de tal suceso, esto nos conduce a la conclusión de que realmente ocurrió.
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