Definiciones del plan de Dios
A veces nos referimos al plan de Dios como los decretos de Dios. Sin embargo, hay varias razones por las que utilizaremos el término plan en lugar de decretos:
1. Enfatiza la unidad de la intención de Dios con la consiguiente coherencia de sus acciones.
2. Resalta lo que Dios hace, esto es, su voluntad, en lugar de lo que deben hacer los seres humanos o lo que nos sucede como consecuencia de la voluntad de Dios.
3. Enfatiza la dimensión inteligente de las decisiones de Dios. No son arbitrarias o improvisadas.
Podemos definir el plan de Dios como su eterna decisión de hacer ciertas todas las cosas que van a pasar. Algunas analogías, aunque necesariamente insuficientes, pueden ayudarnos a entender este concepto. El plan de Dios es como los planos de un arquitecto que primero se dibujan mentalmente, más tarde se ponen sobre el papel según una intención o diseño, y sólo después son ejecutados en una estructura real. O se puede comparar con la planificación de un ejecutivo cuando idea tácticas y estrategias para su empresa. O se puede pensar en Dios como un entrenador deportivo que ha concebido un plan de juego que espera que el equipo lleve a cabo. Es como el estudiante que planea cuidadosamente su horario de trabajo para el trimestre para poder hacerlo bien en todas las tareas requeridas y terminarlas a tiempo.
La terminología
En este momento es necesario clarificar cierta terminología. Muchos teólogos utilizan los términos predestinar y preordenar prácticamente como sinónimos. Sin embargo, “Predestinar” tiene una connotación algo más restringida que la de “Preordenar.” Como sugiere literalmente el destino de alguien o algo, es mejor utilizarlo para el plan de Dios cuando se relaciona en particular con la condición eterna de los agentes morales. Utilizaremos el término preordenación de una forma más amplia, para referirnos a las decisiones de Dios con respecto a todos los asuntos que entran dentro del ámbito de la historia cósmica. “Predestinación” lo reservaremos para los asuntos de la salvación y la condenación eterna. Dentro de la predestinación, se utilizará “elección” para expresar la selección positiva que hace Dios de los individuos, naciones o grupos que desea que compartan la vida eterna y estén en comunión con él. “Elección” hace referencia a la predestinación positiva, mientras que “reprobación” se refiere a la predestinación negativa o a la selección que hace Dios de los que sufrirán condenación eterna y perdición. Aquí, el uso de “predestinación” se limita a la elección o la reprobación o a ambos; por otra parte la palabra “preordenación” aunque también puede hacer referencia a la elección, a la reprobación o a ambos, tiene un significado más amplio.
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