Autenticidad
La autenticidad de Dios significa que es un Dios real. Muchas de las consideraciones aducidas en conexión con el atributo de la vida también son aplicables aquí. En contraste con muchos de los dioses falsos y espurios con los que estuvo en contacto Israel, su Señor es el verdadero Dios, como señala la palabra hebrea 'emeth'.
En Jeremías 10, el profeta describe con bastante sátira los objetos que algunos humanos adoran. Construyen ídolos con sus propias manos, y después los adoran, aunque estos objetos no pueden hablar o caminar (v. 5). Sin embargo, se dice del Señor: “Más Jehová es el Dios verdadero: él es el Dios vivo y el Rey eterno” (v. 10). En Juan 17:3, Jesús se dirige al Padre como al único Dios verdadero. Hay referencias similares en 1 Tesalonicenses 1:9; 1 Juan 5:20 y Apocalipsis 3:7 y 6:10.
Dios es real; no ha sido fabricado, construido o imitado, como las otras pretendidas deidades. En un mundo en el que hay tantas cosas artificiales, nuestro Dios es real. Es lo que parece ser. Esta es una gran parte de su veracidad. El vicepresidente de asuntos públicos de una universidad cristiana solía decir: “Las relaciones públicas son nueve décimos de ser lo que dices que eres y un décimo de decirlo modestamente.” Dios no sólo parece encarnar las cualidades de grandeza y bondad que estamos examinando. Realmente es todos estos atributos.
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