Implicaciones de la inmanencia

La inmanencia divina de grado limitado que se enseña en las Escrituras conlleva varias implicaciones:

1. Dios no está limitado a obrar directamente para cumplir sus propósitos. Aunque es muy obvio que Dios obra cuando su pueblo ora y suceden curaciones milagrosas, también se ve la obra de Dios cuando el conocimiento y la habilidad de un médico consigue curar a un paciente. La medicina es parte de la revelación general de Dios, y la obra del doctor es un canal de la actividad de Dios. Es una respuesta espectacular a la oración del cristiano que padece una crisis financiera y recibe una donación de dinero anónima por correo, pero es también obra de Dios que esa persona consiga una oportunidad para trabajar por el dinero que necesita.

2. Dios puede utilizar a personas u organizaciones no declaradamente cristianas. En los tiempos bíblicos, Dios no se limitaba a sí mismo obrando a través de la nación del pacto, Israel, o a través de la iglesia. Utilizó incluso a Asiría, una nación pagana, para castigar a Israel. Él puede utilizar organizaciones seculares o cristianas de nombre. Incluso los no cristianos hacen cosas buenas y recomendables, que contribuyen a los propósitos de Dios para el mundo, aun cuando eso no garantice la salvación de las personas que las realizan. Por lo tanto, cuando ello no comprometa la verdad bíblica, el cristiano y la iglesia pueden cooperar de vez en cuando con organizaciones no cristianas para cumplir con parte del plan de Dios.

3. Deberíamos sentir aprecio por todas las cosas que Dios ha creado. La naturaleza no es algo que está ahí sin más, algo que podemos saquear para nuestros propósitos. Es de Dios, y él está presente y activo en ella. Aunque la naturaleza ha sido dada a los humanos para satisfacer sus necesidades legítimas, no deben explotarla para su propio placer o codicia. La doctrina de la divina inmanencia por lo tanto tiene aplicación ecológica. También tiene implicaciones en lo que se refiere al prójimo. Dios está presente de forma genuina en todos (aunque no con el sentido especial con el que está dentro de los cristianos). Por lo tanto, no se debe despreciar a la gente o tratarla irrespetuosamente. Una manera de mostrar nuestro amor por Dios es tratar amorosamente a los distintos miembros de la creación en los que él vive y obra. Las enseñanzas de Jesús en el gran discurso escatológico de Mateo 25 se pueden aplicar aquí en particular.

4. Podemos aprender algo sobre Dios de su creación.Todo lo que existe ha sido creado por Dios y, además, él habita activamente en ello. Por lo tanto podemos detectar pistas sobre cómo es Dios observando el comportamiento del universo creado. Por ejemplo, parece que se puede aplicar un patrón de lógica definido a la creación. Hay un orden, una regularidad en ella. Es más, se ha comprobado que podemos entender mejor la naturaleza a través de métodos de investigación racionales. Aunque seguramente habrá diferencias, aquí hay una base que impulsa a asumir que Dios también es ordenado y que se le puede entender mejor con un uso juicioso de la lógica. Los que creen que Dios es esporádico, arbitrario y caprichoso por naturaleza y que sus acciones se caracterizan por la paradoja o incluso por la contradicción o no se han fijado atentamente en el comportamiento del mundo o han asumido que Dios de ninguna manera está obrando en él.

5. La inmanencia de Dios significa que hay puntos en los que el evangelio puede contactar con el no creyente. Si Dios está hasta cierto punto presente y activo en todo el mundo creado, está presente y activo en los humanos que no han comprometido sus vidas a él. Por lo tanto, hay puntos en los que serán sensibles a la verdad del mensaje del evangelio, lugares donde estarán en contacto con la obra de Dios. La evangelización trata de encontrar esos puntos y dirigir el mensaje hacia ellos.

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