Elementos a utilizar: resolviendo problemas
Los elementos a utilizar en la celebración de la cena del Señor dependerán, al menos en parte, de si nuestra principal preocupación es reproducir las condiciones originales lo más fielmente posible o capturar el simbolismo del sacramento. Si nuestra preocupación principal es la reproducción, utilizaremos el pan ácimo de la cena de Pascua tradicional. Sin embargo, si lo que nos preocupa es el simbolismo, podríamos utilizar pan con levadura. La integridad del pan simboliza la unidad de la iglesia, romper el pan significa romper el cuerpo de Cristo. Con respecto a la copa, la reproducción del evento original nos llevaría a utilizar vino, probablemente diluido con agua a razón de una a veinte partes de agua por cada parte de vino. Si, por otra parte, lo que se busca principalmente es la representación de la sangre de Cristo, el mosto sería igualmente efectivo.
Cuando los elementos tradicionales no están disponibles, se pueden emplear sustitutos que retengan el simbolismo. De hecho, el pescado podría ser un símbolo más eficaz que el pan. El uso de sustitutos extraños sólo por variar se debería evitar. Las patatas fritas de bolsa y la coca cola, por ejemplo, guardan muy poco parecido con el original. Se debería buscar un equilibrio entre, por una parte, repetir el acto con tan poca variación que participemos de forma rutinaria en él sin percatarnos de su significado, y, por otra parte, cambiar tanto el procedimiento que acabamos por prestar más atención a los mecanismos que a la obra expiatoria de Cristo.
Lo que estamos conmemorando en la cena del Señor no son las circunstancias precisas de su iniciación, sino lo que representaba para Jesús y sus discípulos en el aposento alto. Siendo ese el caso, lo que importa en cuanto a los elementos se refiere es transmitir el significado de forma adecuada, no que haya similitud con las circunstancias originales. Lo mismo sucede con respecto al momento en que debe realizarse. Celebrar el sacramento en Jueves santo en lugar de en Viernes santo puede ser más una manera de representar la última cena que de conmemorar la muerte del Señor.
En cuanto a lo de si es necesario utilizar un pan y una copa hay cierta libertad. Pablo habla de “un pan” ('artos') del que todos participamos (1 Co. 10:17), pero esto no implica necesariamente que tenga que ser un pan entero. No hay una declaración paralela sobre “una copa,” así que el uso de copas individuales no compromete el simbolismo. Preocupaciones sanitarias podrían llevar a la iglesia a utilizar copas individuales en lugar de una común. Es más, en reuniones grandes este puede que sea el único medio práctico de llevar a cabo la celebración de la cena.
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