Preocupación social
Entre las distintas funciones de la iglesia está la responsabilidad de realizar actos de amor y compasión tanto para creyentes como para no creyentes. Está claro que Jesús se preocupó de los necesitados y de los que sufrían. Curó a los enfermos e incluso resucitó a los muertos en alguna ocasión. Para que la iglesia lleve a cabo su ministerio, tendrá que implicarse en algún tipo de ministerio para con los necesitados y los que sufren. Que Jesús espera esto de los creyentes resulta evidente en la parábola del buen samaritano (Lc. 10:25-37). Jesús le contó esta parábola al intérprete de la ley que, entendiendo que se podía heredar la vida eterna amando a Dios con todo nuestro ser y al prójimo como a uno mismo, preguntó quién era el prójimo. Al responder a la pregunta, Jesús también explicó lo que significaba amar al prójimo como a nosotros mismos. El buen samaritano, aunque no tenía nada que ver con el asalto al hombre que iba de camino a Jericó, se ocupó de las necesidades de la víctima pagándolas personalmente y sufriendo los inconvenientes e incluso los posibles riesgos. Como el amor al prójimo está muy ligado por la ley al amor de Dios e implica acciones como la del buen samaritano, la iglesia cristiana debe preocuparse por los heridos y necesitados del mundo. Además, Jesús sugiere en Mateo 25:31-46 que uno de los signos mediante los cuales se distinguirá a los auténticos cristianos de aquellos que hacen profesiones vacías son los actos de amor que se hacen en nombre de Jesús y siguiendo su ejemplo. La preocupación por los huérfanos, las viudas, y los emigrantes es propia de los que adoran a un Dios que demuestra tal preocupación él mismo (Dt. 10:17-19).
El énfasis en la preocupación social también aparece en las Epístolas. Santiago en particular pone un gran énfasis en el cristianismo práctico. Consideremos por ejemplo, su definición de religión: “La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo” (Stgo. 1:27). Habla claramente en contra de mostrar favoritismo por los ricos, un mal que sucedía incluso dentro de la misma iglesia (2:1-11). Condena que se anime verbalmente si eso no va acompañado de acciones: “Y si un hermano o una hermana están desnudos y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: ‘Id en paz, calentaos y saciaos’, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, está completamente muerta” (2:15-17). Juan es igualmente claro: “Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Jn. 3:17-18). El medio hermano de Jesús y el discípulo amado habían aprendido muy bien lo que Jesús había querido enseñar al decir “ama al prójimo como a ti mismo.”
La preocupación social implica también condenar el pecado. Amós y otros profetas del Antiguo Testamento hablaron con mucho énfasis en contra del mal y la corrupción de su tiempo. Juan el Bautista a su vez condenó el pecado de Herodes, el gobernante de su época, aunque eso le costó su libertad (Lc. 3:19- 20) y al final la vida (Mr. 6:17-29).
La iglesia tiene que mostrar preocupación y tomar medidas cada vez que ve que hay necesidades, daño o que algo no está bien. Habrá diferencias de opinión en cuanto a las estrategias y tácticas a emplear. En algunos casos, la iglesia obrará simplemente para aliviar a los heridos, o sea, para tratar las consecuencias del problema. En otras, actuará para cambiar las circunstancias que han producido el problema. Habrá ocasiones en las que la iglesia actuando colectivamente será capaz de conseguir más que los cristianos actuando de forma individual; en otras ocasiones será al contrario.
La iglesia tiene mucho que hacer para mejorar. Sin embargo, a veces no es capaz de darse cuenta de lo mucho que ha conseguido ya. ¿Cuántas universidades y hospitales han fundado los grupos cristianos en Inglaterra y Estados Unidos en años pasados? Hoy en día muchas de las funciones de caridad y educativas que en su día realizaba la iglesia las realiza el estado y son sostenidas mediante impuestos pagados por cristianos y no cristianos. Pensemos también que las necesidades sociales en los países desarrollados no son tan severas como lo fueron en otros tiempos.
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